El presidente Donald Trump firmó el sábado 18 de abril una orden ejecutiva que busca acelerar la investigación y el acceso a drogas psicodélicas como tratamiento para enfermedades mentales graves, incluyendo depresión resistente al tratamiento y trastorno de estrés postraumático (PTSD). La orden destina $50 millones en fondos federales para igualar inversiones estatales y ordena a la FDA acelerar la revisión de sustancias como psilocibina e ibogaína, según reportó NPR.
La medida representa un giro notable en la política federal sobre sustancias controladas, que estuvieron prohibidas desde la "guerra contra las drogas" de Richard Nixon en la década de 1970.
Qué ordena el decreto de psicodélicos
Según la hoja de hechos publicada por la Casa Blanca, la orden ejecutiva tiene cuatro ejes principales: otorgar vouchers de revisión prioritaria de la FDA a psicodélicos con designación de terapia innovadora; destinar $50 millones de ARPA-H para igualar inversiones estatales en investigación; establecer una vía para que pacientes elegibles accedan a psicodélicos experimentales bajo la ley Right to Try; y ordenar al Departamento de Justicia iniciar procesos de reclasificación tras la aprobación de ensayos clínicos fase 3.
Trump bromeó durante la firma en la Oficina Oval preguntando si podía probar las sustancias, según Time. El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y el administrador de Medicare y Medicaid, Mehmet Oz, estuvieron presentes.
Psilocibina e ibogaína: qué dice la ciencia
La FDA ya otorgó designación de terapia innovadora a algunos compuestos psicodélicos que mostraron evidencia clínica preliminar de mejoras sustanciales frente a las terapias existentes. Un estudio de 2025 publicado en Journal of the American Medical Association mostró que una sola dosis de LSD podía aliviar ansiedad y depresión durante meses.
Sin embargo, expertos advierten que la ibogaína —mencionada explícitamente en la orden— presenta riesgos cardíacos que la FDA aún no ha resuelto. Mason Marks, investigador del Petrie-Flom Center de Harvard, señaló que la mayoría de la investigación con ibogaína se realizó fuera de Estados Unidos y que la sustancia no cumple necesariamente los requisitos de seguridad básicos que exige la ley Right to Try.
Veteranos en el centro de la estrategia
La orden ejecutiva prioriza a los veteranos militares, quienes enfrentan tasas de suicidio desproporcionadamente altas. Según datos federales, 17 veteranos se quitan la vida cada día en Estados Unidos. El Departamento de Asuntos de Veteranos participa actualmente en al menos cinco ensayos clínicos con psicodélicos en Nueva York, California y Oregón.
"Abrir la puerta a estas terapias es una victoria para millones de estadounidenses que viven con condiciones que los tratamientos existentes no logran abordar".
— Taylor West, directora ejecutiva de Healing Advocacy Fund, en comunicado oficial de la Casa Blanca
Desregulación acelerada: un patrón de la administración
La orden sobre psicodélicos se inscribe en un patrón más amplio de la administración Trump para acelerar la eliminación de barreras regulatorias, el gobierno también desarrolló SweetREX, una herramienta de inteligencia artificial diseñada para identificar y eliminar regulaciones federales en cuestión de horas, un proceso que normalmente toma meses. La velocidad de estos cambios genera preguntas sobre si las salvaguardas necesarias se mantienen intactas.
Más de 14 millones de adultos estadounidenses padecen una enfermedad mental grave y unos 8 millones toman medicamentos recetados para estas condiciones. Si los ensayos clínicos confirman la seguridad y eficacia de los psicodélicos, la FDA podría aprobar las primeras terapias basadas en estas sustancias dentro de los próximos dos a tres años.