Foto @phillies

Bryce Harper y su familia han esperado por esta Serie Mundial desde hace por lo menos 13 años, desde que el actual astro de los Filis, siendo adolescente, apareciera retratado en la portada de Sports Illustrated o en las páginas del New York Times.

Harper es el epítome del súper prospecto convertido luego en súper estrella. Pero en sus 11 temporadas de experiencia en la MLB, aún no había podido disputar un Clásico de Otoño.

Fue Novato del Año de la Liga Nacional en 2012. Líder jonronero en 2015. Dos veces Jugador Más Valioso. Siete veces llamado al Juego de Estrellas. Y en 2022 ha sido uno de los bates más peligrosos en estos playoffs.

Ese currículo, que incluye promedios brillantes en su carrera (.280/.390/.523, con .914 de OPS) no es suficientes para esos que no son sus admiradores. Quizás se deba a sus gestos adustos, a su aparente arrogancia o a la falta de ese ángel que le ha sobrado a otras figuras de su tiempo; el caso es que hay quienes creen que Harper no es ese gran toletero que sus números indican.

Pero ojo, que ya el OPS ajustado dice que de por vida ha sido un toletero 42 por ciento mejor que la media de las Grandes Ligas allí donde ha jugado.

Para ponerlo en contexto, el gran David Ortiz tuvo un OPS 41 por ciento mejor que la media, Miguel Cabrera 42 por ciento y Albert Pujols 45.

Harper era un predestinado desde que su swing apareció con 16 años de nacido en un espectacular reportaje de Tom Verducci, cuando todavía era estudiante de high school.

Él y Stephen Strasburgh iban a ser las columnas principales en un proyecto exitoso de los Nacionales de Washington. Ambos llegaron como primera escogencia del Draft Colegial en 2009 y 2010. La verdadera construcción de esa franquicia comenzó con ellos dos.

Pero Harper no estuvo cuando la fiesta por fin llegó. Los Nats sorprendieron al beisbol cuando remontaron en 2019 y conquistaron la Serie Mundial ante los Astros de Houston. El slugger lo vio por televisión. Porque, meses antes, se marchó a Filadelfia como agente libre, luego de siete campañas en la capital.

El contrato le aseguró la vida a él y a toda su parentela. También le garantizó ser uno de los peloteros mejor pagados de todos los tiempos, con 330 millones de dólares por 13 temporadas, hasta 2031.

Así que todos aquellos vaticinios resplandecientes se han ido cumpliendo. Harper ha ganado fama y fortuna, al tiempo que ha acumulado 285 jonrones y 817 empujadas antes de cumplir los 30 años de edad, que celebró en plena postemporada, el 16 de octubre.

TODO, MENOS…

Lo tiene todo, menos el anillo de Serie Mundial. Hasta ahora.

Porque a partir de este viernes tendrá la oportunidad de impulsar a los Filis hacia su tercera conquista en 139 años.

La franquicia con más tiempo ininterrumpido con el mismo nombre y ciudad entre todos los deportes profesionales estadounidenses tiene el chance de poner una pausa en su larga saga de frustraciones. Y en buena medida lo tiene, gracias al explosivo desempeño de este nativo de Las Vegas, Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato y protagonista principal del ahora llamado Red October.

Todo estuvo a un tris de terminar en otra decepción, sin embargo, cuando un pelotazo en la mano izquierda le fracturó el pulgar en junio.

Lo que ocurrió esa noche en San Diego es el más vivo ejemplo de lo que representa Harper para su organización. Primero, por la molestia que el pitcher Blake Snell exteriorizó al fallar ese pitcheo y lesionar a su rival. Y después, por el respeto que mostró, al sacarse la gorra y disculparse ante los Filis.

Pero también fue el más vivo ejemplo del buen competidor que es el toletero zurdo. En medio del intenso dolor, tras maldecir por el percance, alcanza a gritarle a Snell que sabía muy bien lo que había pasado y que el serpentinero no lo había hecho con intención.

Filadelfia jugó bien sin él. Tenía marca de 37-35 al momento en que la estrella quedó fuera. Cuando volvió, después de una ausencia que duró 53 choques, ya tenía 70-55. Muchas cosas habían cambiado. Y el principal bombardero de los cuáqueros llegaba a tiempo para rematar en la recta final.

El resto es historia. Una historia que los fanáticos de Philly repasan una y otra vez.

Harper creció para este momento. El adolescente que largaba tablazos a 570 pies de distancia con solo 16 años de edad era un predestinado. Su carrera ha sido una sucesión de logros y bombazos. Es un aporreador y un profesional.

Creció para este momento, desde que posó mostrando su swing para Sports Illustrated en el desierto y era comparado como el próximo LeBron James de la MLB. Y ese momento, para él y para todos, finalmente llegó.

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