Ronald Acuña y sus Bravos ahora acosan a los Mets / Foto captura de MLB Network

Los Bravos, campeones defensores de la Serie Mundial, comenzaron junio con marca de 23-27, sin poder producir carreras al ritmo de 2021 y botados a 10 juegos y medio de los líderes Mets de Nueva York.

A un mes de comenzar el período de cambios de peloteros, la fecha en que los equipos deben decidir a dónde van, el destino de Atlanta parecía la eliminación.

Dos semanas después la realidad es otra.

Los indígenas de la Liga Nacional ganaron sus siguientes 14 encuentros, hasta el 15 de junio. Con un paso arrollador, recortaron la diferencia a menos de la mitad. Este viernes amanecieron con foja de 37-27 y a solo 4 juegos de la cima.

Con los ases Jacob deGrom y Max Scherzer lesionados, con el estelar dominicano Robinsón Canó en las Ligas Menores con los Padres –porque no pudo en la Gran Manzana–, los neoyorquinos han empezado por primera vez a sudar.

Pero ¿son de verdad estos Bravos? ¿Cómo un club con ofensiva mediocre en mayo y récord negativo se convirtió en el más caliente de la MLB?

La historia generalmente ofrece respuestas a las preguntas del presente. Y Atlanta tiene una historia muy cercana que permite creer que su actual nivel es real.

El 29 de junio del año pasado tenían registro de 37-41 y ocupaban el cuarto lugar de su división. Una semana después, el venezolano Ronald Acuña Jr. se desgarró el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, quedando fuera por el resto del campeonato. Y poco antes habían perdido al slugger dominicano Marcell Ozuna, por un caso de violencia doméstica.

Lo increíble no es que esta novena ganara 14 veces en fila. Lo increíble es que aquella otra se repusiera a todo eso y más, para enderezar el camino, llevarse el banderín de la Liga Nacional y conquistar el anillo de campeón.

Muchas cosas cambiaron los Bravos entonces, incluyendo la adquisición de los maderos que resultaron decisivos: el cubano Jorge Soler llegó de Kansas City, Adam Duvall de Miami, Eddie Rosario de Cleveland y Joc Pederson de los Cachorros de Chicago.

Cuando el pitcheo enderezó, todo quedó a punto de celebración.

La racha de ahora no nació de adquisiciones, sino del talento propio. Acuña volvió, tras perder el primer mes. Ozuna está allí, también. Matt Olson sustituye con relativo éxito a Freddie Freeman en la inicial. Y un joven venezolano William Contreras ha irrumpido como inesperada fuerza productiva.

Pero han sido los lanzadores quienes realmente han marcado diferencia. Y esto puede hacer que el peligro que afrontan los Mets resulte mucho mayor.

Porque Acuña, el campocorto Dansby Swanson y el antesalista Austin Riley son los únicos hasta ahora con un OPS sobre .800 puntos entre los defensores de la corona. La clave son los brazos.

El staff del manager Brian Snitker llegó al fin de semana con 3.70 de efectividad colectiva, la tercera mejor en el viejo circuito. Los inspirados Max Fried y Kyle Wright encabezan con solidez la rotación. Y el bullpen que se agrupa detrás del curazoleño Kenley Jansen ha sido seguro y dominante.

Estos Bravos ponchan a casi 10 hombres por cada nueve entradas, con relativamente pocos boletos y una efectivdad ajustada que les pone casi 20 por ciento por encima de la media de las Grandes Ligas.

Eso es algo que no tenían hace un año. Y los Acuña, Ozuna, Olson y compañía van a fabricar muchas más carreras que ahora.

El valioso camarero curazoleño Ozzie Albies se fracturó un pie y no jugará antes de agosto. Pero su sustituto, el venezolano Orlando Arcia, llegó al lineup repartiendo jonrones. Todo parece salirles bien a los aborígenes.

Scherzer y deGrom regresarán. Y aunque el promedio colectivo de Nueva York se ha deslizado sin ellos a 3.87, cuentan con la segunda mejor ofensiva de todo el beisbol, capaz de anotar más de cinco veces por juego.

Los Cachorros cortaron este viernes la racha de Snitker y los suyos. Nadie puede ganar todos los encuentros, ni siquiera los Yanquis de 1927.

También es cierto que nadie es tan bueno como parece serlo cuando está ganando. Ni tan malo como luce cuando está perdiendo. El inolvidable periodista Rubén Mijares acuñó en vida la evocadora frase y todos los días podemos ver ejemplos de cuán verdadero es ese aserto.

Pero estos Bravos son reales. Como también lo son los Mets. Y la recta final que se avecina promete grandes emociones, con unos resucitados Filis de Filadelfia como terceros en liza y la posibilidad cierta de ver a uno de ellos en la Serie Mundial.

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