Joe Maddon no pudo triunfar en Anaheim / Foto captura de MLB Network

Joe Maddon está desempleado. Uno de los pilotos que mejor reputación ha ganado en este siglo en la MLB, campeón de la Serie Mundial en 2016, está a la búsqueda de un empleo, a pesar de sus tres premios como Manager del Año.

La gerencia de los Ángeles veía en Maddon al arquitecto en el terreno para un proceso que debía terminar en un equipo competitivo. Eso es algo que echan en falta en Anaheim desde los lejanos tiempos del Rally Monkey.

Pero ya no más. Para los querubines, en medio de una espantosa mala racha, el veterano piloto resultó parte del problema, no la solución.

Maddon no ganó gratuitamente la fama que le acompaña.

Llevó a los Rays de Tampa Bay a una Serie Mundial, en tiempos en que esa franquicia era un perdedor habitual. Pasó luego a los Cachorros de Chicago, acabó con la Maldición de la Cabra y le dio a los oseznos su primer anillo de campeón en más de 100 años.

El matrimonio con los querubines estaba hecho antes de celebrarse. Fue coach en Anaheim y estratega de emergencia en tiempos de Mike Scioscia. Cuando decidió separarse de los Cubs, todos en las Grandes Ligas anticiparon el reencuentro.

Pero la unión duró menos de tres campeonatos. Cuatro meses antes de expirar su contrato, fue dado de baja esta semana.

«No hizo nada para salir de una seguidilla patética de 12 derrotas en fila», aseguró Adam Schein en CBS Sports. «Era un despido obvio».

El problema es que en medio de esa mala racha hasta las estrellas de los Ángeles dejaron de resplandecer.

Mike Trout pasó más de 20 turnos seguidos sin dar hit y tenía de 27-1 antes de duelo de este martes. Shohei Ohtani bateaba de 26-5 y en sus últimas tres presentaciones como pitcher enseñaba una efectividad de 6.60. Anthony Rendon apenas se ha sentido. Taylor Ward se lesionó.

El bateo, principal fortaleza de los serafines, se desplomó a finales de mayo. Y el cuerpo de lanzadores simplemente tomó su nivel. Luego de un buen inicio, amaneció este miércoles con 3.99 de promedio colectivo, ya por debajo de la media de la Gran Carpa.

Una escuadra que solo agregó a Noah Syndergaard como gran novedad de un torneo a otro no tenía porqué diferenciarse mucho de aquella que tuvo 4.69 el año pasado. Máxime cuando Syndergaard apenas tiró dos innings en 2021 con los Mets de Nueva York, debido a las lesiones.

Este era un club mediocre, con buenos bates, pero que no iba a poner en riesgo el primer lugar de los Astros de Houston, por más que en abril tuviera temprana posesión de la cima.

«Fue un despido apresurado», aseguró el manager de los Astros, Dusty Baker, a MLB.com y otros medios de comunicación.

«Espero que tengamos estabilidad», pidió Trout ante las cámaras de Bally Sports.

Phil Nevin, el nuevo timonel, ganó fama de fiero en sus tiempos como jugador. Quizás sea lo que necesitaban en Anaheim, para sacudirse el marasmo de un desánimo tan prolongado.

Su primera prueba, sin embargo, también se saldó en derrota.

No ha faltado quien dijera que todo empezó con el polémico boleto intencional que Maddon ordenó en Arlington para Corey Seager, perdiendo 3 por 2 ante los Rangers de Texas. Las bases estaban llenas, pero apenas se jugaba el cuarto inning. Las caras de todos en la tropa angelical fueron de sorpresa y desconcierto.

No es verdad. Aquel 15 de abril ganaron. Y en los siguientes 30 días triunfaron 17 veces, contra 11 derrotas.

Todavía ocupaban el primer lugar de la división previo al encuentro del 17 de mayo. Allí sí empezó el deslave, con balance de 3-17 hasta el debut de Nevin.

Es cierto que los Ángeles invierten casi 200 millones de dólares en salarios para sus peloteros. Y que, desde esa perspectiva, estaban obligados a ganar. Pero no lo van a hacer mientras el staff de pitcheo esté a medio construir. Con o sin Maddon, es un equipo que en el mejor de los casos peleará el segundo lugar, sin opción para el wildcard.

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