Néstor Cortés está imparable desde agosto de 2021 / Foto captura de MLB Network

Néstor Cortés es un milagro, en términos puramente beisboleros. Pasó por waivers con los Orioles, los Marineros y los Yanquis. Fue dejado en libertad por Seattle. Tuvo 6.72 de efectividad en sus primeras tres temporadas en la MLB. Y hoy es el pitcher número uno del beisbol.

El viaje de Cortés es tan impresionante como su reciente dominio sobre la lomita.

Y no es dominio de un día. El año pasado fue llamado a la rotación de Nueva York ante las emergencias ocurridas con otros abridores. Y desde entonces es indetenible.

Cerró 2021 con 2.90 de efectividad en 22 presentaciones, 14 de ellas como iniciador. Y ahora es el as en un staff pleno de ases, en el equipo con el mejor promedio colectivo de su circuito.

Este jueves jugó, literalmente, con las principales súper estrellas de los Ángeles de Anaheim.

RACHA QUE YA ES RÉCORD

Cortés es segundo en toda la Gran Carpa con 1.50 de efectividad. Solamente el venezolano Martín Pérez, otro zurdo que sabe esconder la bola, le supera con 1.42, luego de dos meses de acción.

Y el desempeño de este cubano crecido en Hialieah ya es récord. Porque desde el 15 de agosto del año pasado ha hecho 19 aperturas consecutivas sin que le hayan anotado más de tres carreras en ninguna de ellas, contando anotaciones limpias y sucias.

Ningún pitcher de los Yanquis había logrado una seguidilla así desde que terminó la Era de la Bola Muerta.

Hay que remontarse 112 campeonatos atrás, gracias al motor de búsqueda de Baseball Reference, para encontrar al único lanzador de la franquicia con una cadena igual. Russ Ford la tuvo entre 1910 y 1911, cuando los Bombarderos del Bronx no eran bombarderos, los líderes jonroneros rondaban los 10 cuadrangulares por torneo y la divisa se apodaba Mulos de Manhattan, porque su sede quedaba en esa isla, en el enorme Polo Grounds.

Ford sumó 20. Es la marca absoluta para los Yanquis. Y Nasty Néstor puede igualar ese otro registro la semana entrante, en su próxima presentación.

Apenas cinco hispanoamericanos han hilvanado una seguidilla así. El venezolano Johan Santana lo consiguió en dos oportunidades (con cadenetas de 21 y 22). Una vez lo hicieron los dominicanos Pascual Pérez (22) y Pedro Martínez (23). Y el cubano José Fernández (20) lo logró en una ocasión.

LUCHA Y VICTORIA

La historia de Cortés no tiene la épica y el sufrimiento de otros compatriotas que pusieron en riesgo la seguridad personal y sus vidas para salir de Cuba y probar suerte en el beisbol profesional. Pero sí encierra lucha y victoria.

Su padre salió sorteado en la «Lotería Cubana», el Programa Especial de Migración firmado entre los gobiernos de Washington y La Habana. Viajó con su famiia a Estados Unidos, siendo muy joven, y cursó estudios en Florida.

Allí también enseñó su talento. Y fue drafteado por los Yanquis en 2013, tras lucirse en la NCAA.

La lucha de Cortés no hacía más que comenzar.

Durante casi ocho años mezcló sólidos desempeños en las Ligas Menores con brillantes actuaciones en el beisbol invernal dominicano y discretas salidas en la MLB. Porque todo iba bien, hasta que le tocaba probar suerte en el Big Show.

Quizás fue porque le apuraron. Los Orioles tomaron su contrato a través del Draft de la Regla 5, en 2017, cuando casi toda su experiencia se limitaba a Clase A o Doble A.

En abril de 2018 fue pasado por waivers y finalmente fue devuelto a los Yanquis. Y Nueva York lo pasó or waivers, y lo cambió en noviembre siguiente a los Marineros. Y Seattle lo dejó en libertad, un año después.

Parecía que su carrera sería eso: otro subibaja, brillante en el Caribe y pieza de relleno en la MLB. Hasta que su madurez y una venenosa recta cortada le abrieron paso en la rotación del Bronx.

Cortés había regresado en enero de 2021 a su organización original, con un contrato de Ligas Menores. Y desde entonces vive una relación de amor con una afición que celebra tanto su éxito sobre el montículo como ese bigote con que muchos recuerdan a Súper Mario Bros.

Su equipo tiene 2.83 de efectividad colectiva, la mejor de toda la Liga Americana. Él enseña la mitad de eso. Ha ponchado a 68 hombres en 60 innings. Apenas suma 14 bases por bolas y 4 jonrones en contra. Y según dice su efectividad ajustada, este año ha lanzado 150 por ciento mejor que sus colegas en la Gran Carpa.

Cortés es un milagro bien fundamentado. Una historia emocionante. Y uno de los pilares principales que sostienen a los Yanquis en el primer lugar.

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