Minnesota celebra en medio de la pena de Detroit / Foto @twins

Es el mejor beisbol del mundo. Pero en la MLB a veces ocurren jugadas como la que este martes sentenció el juego en Minnesota entre los Mellizos y los Tigres.

Detroit perdió de manera increíble. Ganaba 4 carreras por 3. Corrían hombres en primera y segunda, con un out. Y el dominicano Miguel Sanó conectó un elevado al jardín derecho que ha debido ser el segundo out.

Debía, pero no fue.

Allí terminó el juego. Porque allí comenzó una nueva escena de la célebre película Los Osos Revoltosos, el clásico del cine de los años 70 llamada Bad News Bears en inglés.

Todo estuvo mal para los Tigres en esta acción.

El patrullero Robbie Grossman midió mal la pelota, corrió peor y la bola rebotó de su guante, internándose hacia la zona de seguridad.

Tan evidente era el out, que el propio Sanó se dio por vencido en su ruta hacia la primera base, antes de retomar la carrera.

De hecho, a pesar del mal fildeo, las bases habrían quedado llenas, sin anotaciones, en caso de no ocurrir el resto del desastre. Así de cantado estaba el out.

“Hay veces en las que simplemente te alejas caminando, alzando las manos al cielo, sonriendo. Y agarras esa victoria”, declaró el manager Rocco Baldelli a MLB.com y otros medios.

La resignación inicial de Sanó sugiere que el anotador debió sentenciar error de Grossman. En cambio, fue hit para el quisqueyano.

Tampoco hubo error en el tiro al home que hizo el cortador. Pero ese mal diparo tal vez fue corresponsable de la catástrofe de los Tigres, según lo que dijo el receptor Eric Haase.

“Nunca tuve un buen agarre”, dijo Haase. “Era una gran bola de barro y simplemente se me escapó”.

Ningún meme podrá ser superar este tuit del periodista Jean Carlos Arias:

El manager A.J. Hinch no destruyó televisor alguno, eso parece. Pero sí mostró su congoja.

«Es una derrota dolorosa», declaró a The Associated Press.

De vez en cuando ocurren cosas así en la MLB, a pesar de ser el mejor beisbol de mundo.

Al puertorriqueño Javier Báez le tocó perder esta vez. Pero no ha pasado mucho tiempo del día en el que protagonizó un episodio semejante, aquella vez para su bien y con el uniforme de los Cachorros.

El dominicano Gregory Soto iba rumbo a su cuarto juego salvado de la temporada. Imposible saber qué pasaría después del segundo out, con dos en circulación. Pero habría estado a punto de superar el apuro.

Soto, en cambio, cargó con su primer blown save de 2022.

La derrota de los Tigres permite volver a recordar una película que, para algunos, es la mejor cinta beisbolera de todos los tiempos.

También permite demostrar que en la MLB juegan humanos, no máquinas. Y que a veces unos hacen el ridículo mientras los otros ríen a carcajadas.

Exactamente como pasaba con los Osos Revoltosos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.