José Altuve / Foto captura de MLB Network

Miguel Cabrera cumplió los vaticinios, las proyecciones y el deseo de millones de aficionados: ya es parte de la mítica lista de los 3.000 hits en la MLB. Pero ¿quién será el próximo?

¿Qué dicen los numeritos y esas mismas proyecciones que ponían al venezolano como seguro integrante del club?

Tres son los jugadores activos que pasan de 2.000. Pero, aunque parezca contradictorio, ninguno es candidato a cruzar la frontera de los tres millares.

El dominicano Robinson Canó acumula 2.631 hasta este fin de semana. Tiene 39 años de edad, pero le quedan dos temporadas de contrato con los Mets de Nueva York. No es imposible que logre 369 incogibles en ese lapso. Tampoco lo es que le ofrezcan jugar en 2024, en caso de hacerlo en un alto nivel durante el trecho que le queda en la Gran Manzana.

El problema con Canó es la montaña de problemas que le acompaña. El manager Buck Showalter le ha dejado varias veces en la banca en 2022, porque los metropolitanos tienen alternativas para el infield. Ha estado bateando poco (.206/.250/.294) y a su edad es lógico esperar un declive.

En el torneo recortado de 2020, con 37, ligó a un ritmo que le habría permitido acumular 150 hits. Si pudiera hacer eso en este y en el venidero torneo, quedaría en la frontera, por arriba de los 2.900 y a la espera de una oportunidad para lograr el sueño. Difícil.

Es una lástima que el propio Canó se haya cerrado esas puertas. Porque perdió un campeonato y medio debido a suspensiones por consumir esteroides. Si hubiera jugado todo 2018 y no hubiera quedado fuera en 2021, ya tendría más de 2.800 y sería cuestión de tiempo. Pero fue descubierto haciendo trampa y eso posiblemente le costará la inmortalidad.

El puertorriqueño Yadier Molina le escolta entre los activos. Tiene 2.116 hasta este domingo. No va a llegar. Primero, porque tiene 39 años de nacido. Y, todavía más determinante, porque ya anunció que en octubre disputará el último juego de su brillante carrera.

Joey Votto marcha tercero, con 2.035. Es uno de los bateadores más habilidosos de su generación, unánimemente reconocido por ser el que tiene mejor vista en el home. Ya cumplió los 38 y debería sumar casi 500 por campaña en las dos que le quedan en el contrato. Eso sí que es imposible. Incluso jugando hasta 2025, si los Rojos de Cincinnati ejercieran las dos opciones que poseen con él, tendría que ligar 243 por año y quedaría con 2.999.

Solo ocho bateadores –en su pico de rendimiento– han logrado cosechas de 243 o más imparables en una justa. Votto no será el noveno ni el primero en conseguirlo más de una vez, no digamos cuatro.

Con menos de 2.000 hay varios grandes paleadores. Pero hay que descartar a todos los que tienen más de 35 años de edad, porque necesitarían más de 200 incogibles durante más de cinco zafras y ni siquiera así llegarían a la meta.

Eso deja fuera al dominicano Nelson Cruz (1.924, nacido hace 41 años), Andrew McCutchen (1.840, 35), Evan Longoria (1.818, 36) y Michael Brantley (1.589, 35).

También se pueden desestimar a otros que son algo más jóvenes: Justin Upton (1.748, 34), Eric Hosmer (1.650, 32) y Paul Goldschmidt (1.535, 34) ya superaron la mitad del camino. Para llegar a 3.000 hits necesitarían rebasar de aquí a los 40 años de edad la media de indicutibles que cada uno ha logrado ¡a todo lo largo de sus carreras!

Y si lo hicieran, lo que sería un verdadero milagro deportivo, quedarían así: Hosmer 2.961, Upton 2.680 y Goldschmidt 2.572. A Upton, para colmo, acaban de dejarlo en libertad.

Pero hay dos casos interesantes entre quienes ya rebasaron la mitad de la cifra. Y hay un tercero que todavía puede ser la sorpresa.

El venezolano José Altuve comenzó 2022 con 1.777 hits y es un chocador natural, aunque últimamente ha cambiado average de bateo por poder. Cuatro veces ha superado los 200 inatrapables y el año pasado dio 167. Si promedia 150 de aquí hasta cumplir 40, tendrá 3.127. No es imposible. Aunque sí difícil.

Freddie Freeman es otro de los más excelsos toleteros de su generación. Inició la temporada con 1.704 y promedia anualmente 142. Tendría que repetir esa media desde ahora hasta los 40 años, para cerrar con 2.982. Estando a la vera del club, es factible que alguien le ofrezca trabajo para completar la tarea. Pero para eso tiene que mantener su nivel de excelencia, sin el declive que normalmente conlleva el paso del tiempo. Su caso es más complicado.

Y está el venezolano Elvis Andrus, el candidato hacia quien casi nadie ha volteado a mirar.

Andrus ya tiene 1.875 cohetes y solo 33 años de nacido. Promedia 143 inatrapables por campaña. Le quedan ocho campeonatos hasta los 40, contando este. Si consiguiera mantener ese ritmo, cerraría 2029 con 3.011 indiscutibles. Tampoco es imposible.

La principal dificultad para el campocorto de los Atléticos es que su rendimiento con el madero ha bajado desde 2018. Y que por su posición, para mantenerse jugando a diario, requiere que el paso del tiempo no le robe agilidad y alcance. De lo contrario, podria seguir en el Big Show, pero a lo sumo como utility. Y según el Range Factor que calcula Baseball Reference, desde 2019 su alcance ha estado por debajo de la media de la MLB.

Es posible ir más abajo y especular con otros nombres. Pero todavía van camino a los 1.500 imparables, no digamos que ya puedan amenazar los 3.000 hits. Puede que algún día el dominicano Manny Machado, DJ LeMahieu o Mike Trout sean candidatos. Ya se verá.

Por lo pronto es Altuve el único con una opción real de llegar. Freeman tiene un chance relativo. Y Andrus sería el Jackpot, el deseado pero improbable premio gordo en esta lotería tan difícil que Miguel Cabrera acaba de ganar.

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