Si no hay acuerdo el 28 de febrero, la MLB cancelará juegos de la temporada regular. Y si se cancelan juegos, no habrá paga para los peloteros, en una pérdida que será prorrateada a cada quien según el número de encuentros que resulten perdidos.

Las negociaciones en las Grandes Ligas se han convertido en un diálogo de sordos. En una semana crucial, en la que las partes decidieron por fin reunirse todos los días, las propuestas y contrapropuestas parecen diseñadas a conseguir ex profeso la negativa del contrario.

Las brechas continúan abiertas. Parecen, incluso, abrirse un poco más en cada fecha.

La Asociación de Peloteros, por ejemplo, no reduce su aspiración original a un salario mínimo de 775.000 dólares en 2022, con una escala que llegue a 895.000 en 2026. Los dueños de los equipos plantean una escala que empiece en 640.000 dólares y termine en 680.000.

No es una buena señal, que sabiendo todos lo urgente del momento, las diferencias no se reduzcan sensiblemente. No lo es al recordar que el comisionado Rob Manfred prometió a comienzos de febrero que habría una propuesta jugosa en lo relativo al salario mínimo. Y no lo es, sobre todo, al ver que los jugadores parecen decididos a ir hasta el fondo de las cosas.

El fondo para repartir entre peloteros no elegibles para el arbitraje es otra prueba de cómo se han trabado las conversaciones. El gremio pidió 105 millones de dólares. La MLB ofreció 10 millones. Los peloteros subieron entonces su exigencia a 115 millones. Los clubes elevaron a 20 millones su oferta.

La diferencia comenzó siendo de 95 millones de dólares. Casi dos meses y tres contrapropuestas después, sigue siendo 95 millones.

El impuesto al lujo es lo mismo. Los propietarios están dispuestos a elevar el tope en menos de cinco por ciento. Los jugadores plantean un incremento cinco veces superior.

El mismo resultado puede encontrarse en el resto de los aspectos fundamentales. La unión presentó una nueva idea para crear una lotería en el Draft Colegial y los clubes mantienen su voluntad a realizar el sorteo solo con los peores cuatro elencos de cada temporada, ni uno más. Y no admiten cambios en el tiempo de servicio y la manipulación que permite a las organizaciones ganar un año adicional, retrasando en tres semanas el llamado a la Gran Carpa de una estrella en potencia.

Apenas cuatro días después de comenzar las reuniones diarias, el pesimismo cunde entre los analistas.

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Un reporte de ESPN.com aseguró este jueves que la MLB se había quedado «sin ideas». Y el sindicato de nuevo rechazó la propuesta de buscar la ayuda de un mediador federal.

Una negociación consiste, normalmente, en el progresivo acercamiento de las partes, un proces en el que cada parte va cediendo parcialmente en sus aspiraciones. Al final, todos ganan y todos ceden. Pero la falta de acuerdos mínimos, ya con el agua al cuello, hace pensar este es un juego trancado. Y la cuenta regresiva termina el lunes.

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