Captura de MLB Network

Los equipos de Grandes Ligas presentaron su propuesta de Contrato Colectivo hace más de dos semanas y el sindicato de jugadores filtró a los medios su total desacuerdo con el documento que recibieron. La Unión de Peloteros tardó más de 15 días en responder a la MLB. Ninguna de las partes ha mostrado hasta ahora sentido de urgencia. Y la fecha de inicio del Spring Training se acerca a toda velocidad.

A pesar de este negro panorama, ya hay señales que permiten tener esperanzas de que pudiera haber un final feliz en el conflicto laboral de las Ligas Mayores, sin que ocurran retrasos en la temporada que está por llegar.

EMPIEZA EL DIÁLOGO REAL

El paro comenzó el 2 de diciembre, cuando se venció el Contrato Colectivo de la MLB.

Los dueños de los equipos debían hacer una primera movida y demoraron todo diciembre y parte de enero antes de convocar a la primera reunión. Pasaron más de dos semanas, hasta que el gremio finalmente decidió responder. Dos sesiones de intercambio en casi dos meses luce muy mal ante tan grandes diferencias y con el antecedente de la devastadora huelga de 1994-1995.

Pero la periodista Hannah Keyser, de Yahoo! Sports, reveló este lunes, después del segundo cónclave, que el comisionado Rob Manfred convocó a su contraparte Tony Clark a un nuevo mítin este martes. Es decir, 24 horas después. Evan Drellich, de The Athletic, aseguró que los propietarios de clubes harán una nueva contrapropuesta a partir de las exigencias planteadas por los jugadores.

Esto parece marcar dos novedades importantes para el proceso. Una es que las partes empiecen a mostrar ese necesario sentido de urgencia. Y que pareciera ser por fin el inicio del diálogo real.

PELOTEROS CEDEN

Las informaciones filtradas este lunes señalan que los peloteros aceptaron no discutir dos de los tres aspectos que la MLB considera intocables.

Según Drellich y su colega Jeff Passan, de ESPN.com, la MLBPA no incluyó en su propuesta la reducción de seis a cinco años en el tiempo deservicio para lograr la agencia libre. Clark había insistido en adelantar el momento en que sus representados puedan cortar relaciones con sus novenas y recibir propuestas en el mercado abierto.

También dejó fuera de la mesa, supuestamente, todo lo relacionado con el subsidio de los mercados grandes a los mercados pequeños, el llamado Revenue Sharing. El sindicato considera que los elencos chicos no usan ese dinero para invertir en el roster y ser competitivos. En cambio, acusa al mecanismo de servir para que varias divisas emprendan largos períodos de restructuración sin apuro, por no tener que enfrentar pérdidas económicas.

Resta uno de los temas clave: reducir de tres a dos años de servicio el tiempo para acudir al arbitraje salarial. Manfred también ha dicho que eso seguirá como está. Pero que Clark hiciera de entrada dos concesiones tan claras parece, en efecto, una señal auspiciosa para explorar avances en esto otro.

EQUIPOS TAMBIÉN CEDEN

Los planteamientos iniciales de la MLB no fueron recibidos por su contraparte con gran entusiasmo, reportó Passan en su momento. Pero añadió que, al menos, fue mejor de lo que esperaban Clark y sus negociadores.

Los equipos están dispuestos a encontrar el modo de que el proceso de arbitraje premie de mejor manera a los jugadores con entre tres y cinco años de servicio. Aunque fue una propuesta muy tímida, frente a la aspiración de los peloteros, marca un paso inicial en el camino de hacer una concesión mayor, conforme las charlas prosigan.

También pusieron en su primer documento una idea para cambiar el Draft Colegial: crear un sistema de lotería con los tres peores elencos. La MLBPA quiene un mecanismo mucho más amplio, pues su deseo es poner fin a los largos procesos de restructuración con baja inversión en salarios y estrellas.

Seleccionar cada año a los principales prospectos amateurs es un estímulo para perder. Lo hicieron los Astros de Houston en la década pasada y así se hicieron en sorteos consecutivos de quienes fueron la base de su posterior reinado: George Springer, Carlos Correa y Alex Bregman.

Entre lo que ofrece el Big Show y lo que quiere el gremio habrá un punto más o menos intermedio. Así funcionan las discusiones laborales. Y esa posibilidad puede destrabar otro nudo gordiano en la Gran Carpa.

JUGADORES SE ENTRENARÁN

El Spring Training debería comenzar el 16 de febrero. Eso deja solamente tres semanas para lograr un acuerdo, sin afectar los entrenamientos primaverales.

Parece poco tiempo. Pero todavía restarían otras dos semanas antes de que deban empezar los encuentros de las ligas del Cactus y la Toronja, los circuitos primaverales.

Reportes han señalado que los peloteros en roster de 40 están considerando la posibilidad de entrenarse por su cuenta. De esa manera, podrían presentarse en buena forma física a la pretemporada, apenas haya humo blanco y listos para jugar. No ha habido anuncios al respecto, pero sí precedentes.

En 2020, durante el paro ocasionado por la pandemia, los jugadores se alistaron en sus casas y centros de entrenamiento, hasta que finalmente fueron llamados a los complejos de Arizona y Florida. Eso permitió que el entonces denominado Summer Camp pudiera realizarse en tiempo récord y se llevara a cabo sin adicionales contratiempos la temporada recortada.

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AÚN SOBRA TIEMPO, ¿VERDAD?

Passan adelantó en diciembre que las verdaderas negociaciones empezarían a finales de enero. Y otros reportes indicaron entonces que la fecha para encender alarmas sería el último día de febrero. Para entonces se supone que deberían empezar los juegos de exhibición en la pretemporada.

Si es cierto que la reunión de este martes anticipará una mayor frecuencia en los encuentros, el verdadero proceso de negociación ha comenzado. Significaría que en lo sucesivo las partes irán haciendo pequeñas concesiones en cada punto, hasta llegar a acuerdos. Así ha sido en el pasado, unas veces con más trauma que otras.

Tanto la MLB como el sindicato tienen claro que el espectáculo no vive un buen momento en las generaciones más jóvenes. Y han manifestado su deseo de cortejar a los nuevos aficionados del deporte, para garantizar la continuidad del Big Show en el largo plazo.

La amenaza de un golpe irreparable a la imagen del beisbol posiblemente funcione para que uno y otro bando ponga lo suyo, a fin de que el 30 de marzo se escuche la voz de playball y el torneo comience sin demoras, como espera la fanaticada.

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