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El 6 de enero, se celebra en muchos países de latinoamérica la llegada de los 3 Reyes Magos, incluso en España es más significativo que la Navidad, la fiesta de los Reyes Magos, también llamada “Epifanía”, palabra que en griego significa “manifestación”, en el sentido de que Dios se revela y se da a conocer.

Esta antigua celebración y sus “tres” protagonista, al igual que Santa Claus, han tenido diversas transformaciones con el paso del tiempo.

En los Evangelios se explica que llegaron unos magos desde diferentes zonas del mundo para rendirle homenaje al recién nacido, Jesús de Nazaret, y entregarle regalos. En ninguna parte de las escrituras se precisa que fueran reyes, ni dice cuáles eran sus nombres ni que fueran tres, aunque esto último se ha dado por hecho, ya que el Niño Dios recibió tres regalos: oro, incienso y mirra.

En la antigüedad, el término “mago” no estaba relacionado con la hechicería o la magia. En realidad, hacía referencia a los “sabios”. En este caso fueron hombres llenos de sabiduría que vinieron “del Oriente” lo que se postraron ante el recién nacido. Esto pudo haber sido una referencia de lugares como Arabia, Mesopotamia o algún lugar más al este de Palestina.

En el Evangelio de Mateo se cuenta que “Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle”.

Los expertos afirman que el hecho de que los guiara una estrella, sugiere que estaban instruidos en astrología o en la ciencia de la navegación y en el cálculo del tiempo a través de las configuraciones estelares.

Los magos aparecen, en su primera época, como una casta sacerdotal de Media y Persia. Además, se dedicaban al estudio de la sabiduría. Fue el escritor y teólogo del siglo III Orígenes, uno de los tres pilares de la teología cristiana, quien propuso por primera vez que fueran tres magos en razón de los tres regalos entregados al niño.

En las pinturas de las catacumbas de Santa Priscila, desde comienzos del siglo II, se representaban solo como nobles persas. Desde el siglo VIII, en el arte, los comenzaron a presentar como reyes.

A partir del siglo VIII, los Reyes Magos recibieron nombres, con algunas variaciones. Los primeros fueron Bithisarea, Melchior y Gathaspa. Ya en la Edad Media fueron incluso venerados como santos.

Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar, se los da, en el siglo IX, el historiador Agnello, en su obra “Pontificalis Ecclesiae Ravennatis”.

Cada uno de los Reyes Magos tiene características particulares.

Melchor suele representarse como un anciano blanco con barba por las personas provenientes de la zona Europea y ofrece a Jesús el oro por la realeza de Cristo.

Gaspar representa a la zona asiática y porta el incienso por la divinidad del Mesías.

Baltazar es de piel morena en representación de África y regala al Salvador la mirra, sustancia que se utilizaba para embalsamar cadáveres y símbolo de la humanidad del Señor.

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