Por Jeaneth D. Santana especial para El Planeta

La variante ómicron del COVID-19 es extremadamente contagiosa y cada día hay más casos positivos. En solo una semana, el registro de infecciones diarias en Massachusetts, según el Departamento de Salud Pública, aumentó de 7,817 casos a 15,163.

A solo 1 día de las festividades de fin de año, se observan largas filas en los lugares que realizan la prueba del coronavirus. “No tenemos cita hasta el próximo año”, manifestó la representante de Project Beacon COVID-19, en New Bedford, lugar en donde se hace la prueba RT-PCR.

Project Beacon es un sitio donde se realizan pruebas del COVID-19, de manera gratuita. Foto: Jeaneth D. Santana.

El PCR es una de las pruebas de diagnóstico más utilizadas para detectar patógenos, entre ellos, virus causantes de enfermedades como el ébola, la peste porcina africana y la fiebre aftosa. Para detectar el virus del COVID 19 se emplea la RT PCR en tiempo real, puesto que ese virus contiene únicamente ARN, no ADN. Ambas técnicas pueden aplicarse en “tiempo real”, lo que significa que los resultados son visibles casi de inmediato, según lo describe el Organismo Internacional de Energía Atómica.

Project Beacon tiene centros que realizan pruebas de diagnóstico de COVID 19 y todas sus variantes, de manera gratuita en Revere, Framingham, Lynn y New Bedford. El sitio web del laboratorio https://app.beacontesting.com/appointment/new/ no tiene disponibilidad de citas, en ninguna de las localidades, excepto en la de New Bedford, a partir del 5 de enero, desde las 4:20 pm hasta las 6:40 pm.

La cubana María Julia Díaz Vega, junto a su familia, tuvo que viajar 61 millas, desde Watertown hasta New Bedford, para poder hacerse la prueba del COVID-19, por ser una persona vulnerable al tener 72 años de edad y haber volado desde La Habana a Quito, haciendo escala en Panamá, para posteriormente abordar un vuelo hasta Georgetown en Guyana, donde permaneció 21 días por trámites migratorios, luego viajó hasta Boston, con escala en Panamá. “Llegué el 21 de diciembre, al día siguiente mi hijo buscó por internet una cita para hacerme la prueba del COVID-19 y la primera disponible fue para el 29 de diciembre, o sea 8 días después”, expresó.

María Julia Díaz Vega, haciéndose un RT-PCR, por haber volado internacionalmente la última semana. Foto: Jeaneth D. Santana.

Se pudo observar largas filas de carros con pacientes a la espera de la cita pautada. A los adultos un técnico le entrega un hisopo que debe ser introducido por el paciente en las fosas nasales y moverlo de manera circular cinco veces, para luego ponerlo en un pequeño tubo de ensayo; la prueba se la realiza dentro del carro, sin necesidad de bajarse del vehículo, mientras que a los niños se las efectúa el trabajador del centro. Los resultados son enviados de manera electrónica en 24 horas. Aunque muchos buscan hacerse una prueba PCR como requisito indispensable para poder abordar un vuelo internacional por presentar algún síntoma, por haber estado expuesto o simplemente para participar en las celebraciones de fin de año, no encuentran la disponibilidad para hacerse el test que los diagnostique positivos o negativos; sin embargo, existe la alternativa de comprar en la farmacia, las pruebas caseras, con la limitante para los viajeros que éstas no pueden ser utilizados como requisito para abordar un avión.

“Estoy aquí con mi niña de 14 años, haciéndole la prueba porque una compañera del mismo grado de la escuela salió positiva, al igual que me enviaron un correo electrónico de la academia de baile donde mi hija asiste, indicando que las clases quedaban suspendidas desde el 22 de diciembre hasta el 3 de enero porque una estudiante dio positivo y por el incremento de casos en Massachusetts”, manifestó el padre de la menor, quien no quiso ser identificado para guardar la privacidad de ambos centros educativos.

El sitio web del laboratorio beacontesting.com no tiene disponibilidad de citas, en ninguna de las localidades, excepto en la de New Bedford.

Según publicó en su cuenta de Instagram, la cadena NBC Boston, las líneas de vehículos en la ciudad de Randolph eran interminables, -8 filas al mismo tiempo, que se convertían en una-, cuya espera para quienes querían hacerse la prueba de COVD-19 superó las 3 horas.

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