Por Jeaneth D. Santana

“Levanten la mano por una causa”, lema con el cual la Asociación de Ecuatorianos en Nueva Inglaterra, AENI, una organización sin fines de lucro, con el respaldo de la cónsul de Ecuador en Boston, Beatriz Almeida de Stein, inició la recaudación de fondos para ayudar a los niños desfavorecidos en Ecuador. El punto de encuentro, tras dos años de ausencia física a consecuencia de la pandemia, fue el restaurant Latina Kitchen&Bar, en Needham, Massachusetts. Aquí, el ambiente fue festivo, los amigos se volvieron a encontrar y la esperanza de los más pobres de Quito, la capital de Ecuador, comenzó aflorar.

El Instituto de Educación Especial Del Norte, IEEN, es una escuela pública que atiende a niños con necesidades especiales; y la Iglesia Comunidad Cristiana “Voluntad de Dios” que ofrece comidas gratuitas, cuidado de niños y ayuda con las tareas escolares después del colegio, serán las beneficiadas con los fondos que se recauden. Ambos centros educativos ayudan a niños afectados por la extrema pobreza.

IEEN, alberga a 236 estudiantes, quienes tienen discapacidad física e intelectual, grave y severa, como el autismo, hiperquinesia, epilepsia, trastornos metabólicos, enfermedades cardíacas, mentales entre otras. Esta escuela necesita mascarillas, jabón, gel desinfectante y una fotocopiadora, así también una máquina plastificadora, a fin de cubrir el material de estudio, poderlos limpiar y proteger del deterioro, ya que muchos de los niños sufren de sialorrea o excesiva salivación.

Maribel Carvajal y Mónica Crespo, voluntaria y presidenta de AENI. Foto: Jeaneth D. Santana

La Iglesia Comunidad Cristiana «Voluntad de Dios» atiende a 200 niños y tras el COVID-19, para muchas familias que perdieron sus empleos, la escuela es la única esperanza de supervivencia. “Necesitan 2 cuartos de baños y estaciones para lavarse las manos, para poder satisfacer sus necesidades básicas en un ambiente limpio y seguro”, manifestó Maribel Carvajal de Salazar, voluntaria de AENI.

Mónica Crespo, presidenta de AENI, informó sobre las mejoras tecnológicas de la asociación: el lanzamiento de una nueva campaña global en las redes sociales como Instagram y Facebook, el nuevo sitio web (https://asociacion-de-ecuatorianos-de-nueva-inglaterra-aeni.square.site/) y la nueva plataforma digital de recaudación de fondos (@aeni_helpgivehope).

Luis Yépez, presidente de la directiva de AENI, al inaugurar el evento, aprovechó la oportunidad para agradecer la labor de la cónsul Stein. “Muchas gracias Beatriz, usted es el motor de AENI, sin usted esta organización no existiera” manifestó, al decir que se han mantenido unidos virtualmente durante la pandemia y que el esfuerzo realizado por cada miembro de AENI y la comunidad, está dando resultados.

Luis Yépez, presidente de la directiva de AENI. Foto: Jeaneth D. Santana

“Este es un almuerzo para mis niños en el Ecuador, vamos a recolectar todo lo que podamos para enviar esta ayuda humanitaria lo antes posible”, manifestó la fundadora de AENI y cónsul de Ecuador en Boston, “La Asociación nos da la oportunidad de retribuir lo que Ecuador nos dio en su momento”, agregó.

Alcy Torres, es miembro fundador de la directiva de AENI y al ser el director de Pediatría de Neurología Infantil y el director de la Clínica de Conmociones Cerebrales en el Boston Medical Center, conoce las necesidades de los niños y desde su trinchera, aseguró que ayudarlos es una opción de ser feliz. “Considero que la mayor felicidad es poder ser útil a los demás, en mi caso desde mi profesión y la filantropía, es el seguir pensando en nuestra casa, nuestra madre la tierra ecuatoriana y poderle devolver un poquito de lo que recibimos a través de la ayuda que podemos darles a los niños. AENI desde el 2005, en casi 16 años de labor, ha podido rescatar fondos por más de 1,5 millones de dólares, este es un trabajo de cada uno de los miembros”, expresó.

Alcy Torres, miembro fundador de la directiva de AENI. Foto: Jeaneth D. Santana

La comunidad ecuatoriana dijo presente y Jessica Wheaton alzó la mano y estuvo allí apoyando a los niños de su país. “Estoy feliz de contribuir con mi granito de arena, aunque quisiera dar más, los niños merecen una atención plena, especialmente los que tienen alguna discapacidad, son angelitos que necesitan tener todos los equipos para seguir adelante y poder desarrollarse con todos sus derechos dentro de la sociedad” aseveró Jessica.

Para la guayaquileña María Hernández, es una gran oportunidad ser parte de esta comunidad ecuatoriana que tiene en cuenta, a distancia, las necesidades de la gente. “Aunque a veces aquí pasamos trabajo para salir adelante, no dejamos de lado a nuestro corazón y sentir por las personas de nuestra tierra, que tienen menos oportunidades que nosotros, esta actividad que hace AENI es muy loable y requiere de todo el apoyo de los que vivimos acá”, manifestó.

Jessica Wheaton y María Hernández, guayaquileñas, que acudieron al almuerzo solidarios de AENI. Foto: Jeaneth D. Santana

¡Levanten la mano por una causa! Done ahora para satisfacer las necesidades más básicas de los niños vulnerables en Ecuador, es el llamado que hacen los ecuatorianos que viven en Nueva Inglaterra para que la comunidad latina done, “rompa ese ciclo de pobreza” y “hagamos la diferencia en la vida de estos niños”, puntualizó Maribel Carvajal, voluntaria de AENI. Justo ese llamado, despertó aún más la solidaridad entre los presentes; las donaciones no se hicieron esperar, pero fue una donación que caló hondo porque fue justamente de un niño, Sebastián Tapia, quien no lo pensó dos veces y dio todos sus ahorros, donó 400 dólares. “Quiero darles a los niños que no tienen, el dinero que yo tengo”.

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