Los Tigres de Detroit han hecho algunos de los movimientos más llamativos en el mercado de agentes libres de la MLB. Han invertido por encima de los 200 millones de dólares pensando en 2022 y más allá.

La pregunta está ahora en saber si los dirigidos por A.J. Hinch están listos para competir con los Medias Blancas de Chicago, los reyes de la división.

Detroit abrió la chequera para comprometer 217 millones de dólares en dos de los peloteros más cotizados en este receso invernal. Es un gesto lo suficientemente grandilocuente como para no pensar que el gerente general Al Ávila decidió mirar al corto plazo.

Y el corto plazo es la próxima campaña. ¿Pueden los bengalíes ser una amenaza para los campeones defensores del Centro en la Liga Americana?

Eduardo Rodríguez da profundidad a la rotación. Parece claro que aprovechará el hecho de lanzar en un estadio de bateadores: el Comerica Park.

El zurdo mejoró mucho en la segunda mitad de 2021 (7-3, 3.71 de efectividad) y en general lanzó con dominio cuando estuvo fuera del muy ofensivo Fenway Park (9-4, con 3.95 en casi 100 innings como visitante).

Tres monticulistas jóvenes acompañarán al venezolano en la rotación: Casey Mize (7-9, 3.71 en 2021), Tarik Skubal (8-12, 4.34) y Matt Manning (4-7, 5.80).

Se espera que el trío mantenga su progreso. Pero los Medias Blancas conservan a casi todo el quinteto que les dio el título divisional, excepto Carlos Rodón. Allí siguen Lance Lynn, Lucas Giolito, Dylan Cease, Dallas Keuchel y Reynaldo López.

Se entiende que los Tigres hayan tocado las puertas de otros agentes libres. Marcus Stroman, el más célebre de todos, daría gran impulso al grupo de Hinch. Pero el derecho es pretendido por varias divisas más ricas, que le ven como el premio de consolación por no poder firmar a Max Scherzer o Robbie Ray.

BÁEZ, PIEDRA ANGULAR

El dinero quizás no sea el impedimento. Después de todo, muchos pujaron por Báez y éste se decidió por la Ciudad del Motor.

El puertorriqueño es un torpedero de gran defensiva, que puede aportar poder con el bate. Era uno de los shortstops más codiciados en el mercado de agentes libres y ahora tiene casa en Detroit.

Báez viene de sacudir 31 jonrones y robar 18 bases con los Cachorros de Chicago y los Mets de Nueva York. Su guante es uno de los más destacados del beisbol, actualmente. El lineup de Hinch gana en fuerza y velocidad, pero también en defensiva.

¿Será suficiente su impulso para desbancar a Chicago? No pareciera, debido a la artillería que tiene disponible Tony La Russa. Pero unos Guardianes de Cleveland parcialmente desmantelados, al igual que los Mellizos de Minnesota, sí podrían quedar atrás. Está por verse qué piezas podrán agregar también unos por ahora débiles Reales de Kansas City.

Ávila cuenta con dos de los mejores prospectos de la MLB, casi listos para brillar en el Big Show.

Se trata por un lado del inicialista y patrullero Spencer Torkelson, que acaba de sacudir 30 cuadrangulares entre Clase A avanzada, Doble A, Triple A y la Arizona Fall League. Por otro, del jardinero Riley Greene, que acaba de maltratar el pitcheo de Doble A y Triple A con buen poder (24 cuadrangulares) y excelentes promedios (.301/.387/.534).

Parece claro cuál es el pensamiento de la gerencia rayada. Con talentos jóvenes así, está por llegar la hora de competir.

La temporada 2022 será, seguro, la justa de Miguel Cabrera. Se espera que el venezolano llegue a 3.000 hits en algún moment de abril. Completará un currículo que incluye 500 vuelacercas y 1.800 empujadas.

Pero luego de la fiesta que montará Cabrera en el mes de su cumpleaños quedará casi todo el torneo por disputar.

Tal vez Ávila se guarde algún movimiento más, para cuando termine el paro laboral y sea posible volver a firmar agentes libres. Detroit aún parece ir por detrás de Chicago.

Los contratos de Rodríguez y Báez, sin embargo, van bastante más allá de 2022. Los Tigres se están armando para volver a ser competitivos a largo plazo.

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