Por Jeaneth D. Santana


Líderes de la industria de restaurantes de Boston junto a grupos defensores de los trabajadores se reunieron este mes, con la representante estatal de Massachusetts, Tami Gouveia; la concejal, Lydia Edwards; el ex congresista Joe Kennedy e inversionistas de la industria de restaurantes de Massachusetts. Juntos dieron una conferencia de prensa, cuyo tema central fue la crisis de personal y los planes inmediatos para aumentar los salarios de los trabajadores a 15 dólares la hora, más propinas.

La representante estatal de Massachusetts, Tami Gouveia cuando contó su historia como ex trabajadora de restaurantes. / Foto: Jeaneth Delgado


El salario mínimo en Massachusetts se incrementaría a $15 por hora para el 2023, actualmente es de $12. Para los trabajadores de restaurantes que reciben propinas, el salario mínimo es de $4.35 la hora, el cual podría aumentar a $6.75 para el 2023. En Massachusetts, el proyecto de ley para revocar el salario de propina y fijar el sueldo a 15 dólares la hora está patrocinado por la representante del estado, Tricia Farley-Bouvier y la senadora Pat Jehlen, demócrata de Somerville.

El ex congresista Joe Kennedy expresó su apoyo al proyecto de Ley que aumentaría el sueldo a los trabajadores a 15 dólares por hora. / Foto: Jeaneth Delgado


Durante la pandemia del COVID-19, según una investigación realizada por la empresa de investigación de mercado Datassential, cerraron permanentemente alrededor de 77 mil restaurantes en Los Estados Unidos. En agosto de 2021, el Departamento de Trabajo a través de la Encuesta de Aperturas de Empleo y Rotación Laboral, dio a conocer que 4.3 millones de empleados renunciaron a sus trabajos, alcanzando el mayor número de deserción el grupo liderado por trabajadores de servicios de alimentos, restaurantes y hoteles. Massachusetts es parte de estas estadísticas.

Ayorvide Mye, Sam Grady y Keturah Brewster integrantes del movimiento I have a Future junto a la concejal Lydia Edwards. / Foto: Jeaneth Delgado


Saru Jayaraman es la presidenta de One Faire Wage (Por un salario justo), entidad que trabaja para acabar con los salarios inferiores al sueldo mínimo y mejorar las condiciones laborales. Jayaraman es la autora del libro “One Faire Wage, ending subminimum pay in America”, quien afirmó que miles de empleados de restaurantes abandonan el trabajo por los bajos salarios; sin embargo, aseguró que cientos de restaurantes independientes en Boston y el resto de Massachusetts están pagando $15 por hora más propinas. “Vale la pena regresar a trabajar en restaurantes”, afirmó.

Saru Jayaraman es la presidenta de la organización a nivel nacional One Faire Wage. / Foto: Jeaneth Delgado


Los restaurantes Mamaleh´s, Bon Me, Montien Thai, Pho Pasteur, Boston High Road Kitchens y Allston High Road Kitchens pagan actualmente 15 dólares la hora más propina, entre otros.
La concejal Lydia Edwards, del Distrito 1 que representa a East Boston, Charlestown y North End, afirmó que la alcaldesa entrante de Boston, Michelle Wu, apoya el pedido de los trabajadores de tener un salario justo.

Olga Menard es trabajadora de restaurant y miembro de Matahari Women Workers Center. / Foto: Jeaneth Delgado


La representante estatal de Massachusetts, Tami Gouveia compartió su experiencia como trabajadora de un comedor local de desayunos, en el cual comenzaba a las 6 de la mañana, en el invierno y con suerte -dijo- tenía 30 dólares en su bolsillo, 6 mil dólares al año; después ya graduada de la escuela secundaria, aseguró que laboró en un restaurant del cual obtuvo 18 mil dólares al año, trabajando muy fuerte. Hizo un llamado a los dueños de los restaurantes para que se aseguren de que sus trabajadores tengan seguro de salud, que les den condiciones apropiadas para trabajar y les proporcionen un salario digno. Finalmente se comprometió a seguir trabajando desde su oficina para dignificar a los empleados.
Keturah Brewster, es una activista que integra el movimiento I have a future, que lucha por conseguir empleos y salarios justos para los jóvenes menores de 18 años. “Queremos que valoren a los jóvenes, excluirlos es negativo porque el 20% de los ingresos para muchas familias provienen de los jóvenes”.
Olga Menard es una trabajadora de restaurante, quien hizo hincapié en la discriminación sufrida por su color de piel, por los sueldos de $3 a $5.15 que recibió y por las condiciones inadecuadas con las que trabajó, pero con el apoyo de Matahari Women Workers Center, una organización de la cual es miembro, logró empoderarse junto a otras mujeres de color e inmigrantes para erradicar la violencia y la explotación laboral.

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