En las elecciones del 2 de noviembre, además de elegir una nueva alcaldesa y concejales de la ciudad, los votantes de Boston aprobaron una enmienda al manejo del presupuesto de la ciudad.

La pregunta 1 de la boleta electoral planteaba a los votantes un cambio en los estatutos de la Ciudad de Boston (Boston City Charter) para otorgar al Concejo Municipal mayor autoridad sobre el manejo del presupuesto de la ciudad.

Con casi el 95% de los precintos contados, unos 68,495 votaron sí a la reforma, frente a 33,205 que la rechazaron.

Actualmente, la Oficina del Alcalde se encarga de proponer un presupuesto para presentarlo ante el Concejo Municipal, este puede aprobar o denegar, pero no está facultado para reasignar fondos. El proceso culmina con la firma del alcalde.

Con la nueva medida los concejales podrían anular o enmendar lo planteado por la Alcaldía. La propuesta, que entraría en vigor para el proceso presupuestario del próximo año, también crearía una Oficina de Presupuesto Participativo independiente con una junta de supervisión externa.

Armani White, directora de campañas del Centro para la Democracia Económica, dijo en un comunicado: «El presupuesto de Boston debe basarse en las necesidades de los residentes de Boston. Esta decisiva victoria es un mandato popular rumbo a un progreso liderado por los residentes en toda la ciudad».

«Es momento que la ciudad sea lo más creativa e innovadora posible para que podamos asignar de mejor manera los fondos y así permitir que la gente realmente participe en las decisiones respecto al destino de sus impuestos», señaló la concejal Lydia Edwards, quien impulsó la propuesta.

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