Los Bravos de Atlanta están a las puertas de conquistar su primera Serie Mundial en casi tres décadas. Pero ya lograron una hazaña en 2021, independientemente de lo que suceda al final.

Atlanta es el campeón de la Liga Nacional a pesar de haber perdido al Jugador Más Valioso del torneo pasado, a su gran estrella en ascenso y, durante un lapso de la justa, también a su pitcher número uno.

Es una organización resiliente, que combina lo mejor del beisbol de ayer y de hoy.

Su gerente general, Alex Anthopoulos, es un avezado cultor del nuevo análisis.

Su sistema de scouteo está entre los mejores de las Grandes Ligas. Los indígenas de la Liga Nacional han sido capaces de reclutar talento de alto nivel en Estados Unidos, como Max Fried, pero también en el mercado de firmas internacionales, como el venezolano Ronald Acuña Jr. o el curazoleño Ozzie Albies.

Y con el manager Brian Snitker completa un cuadro casi perfecto: una gerencia casada con el nuevo análisis, un sólido sistema de detección de talentos y un piloto que rinde culto a la vieja escuela.

La campaña de los Bravos está llena de aristas y crónicas felices. Pero su mayor mérito es haber llegado hasta el Clásico de Otoño contra todos los obstáculos.

La Serie Mundial, por lo pronto, está igualada a una victoria entre Atlanta y Houston, después del triunfo de los Astros este miércoles en el Minute Maid Park.

PÉRDIDAS GRAVES

Anthopoulos y Snitker han podido llevar hasta la última etapa a una escuadra que sobrevivió a golpes que habrían dejado fuera a otros contendores.

Dos de sus tres cañones principales quedaron inesperadamente fuera. Solo Freddie Freeman se mantuvo en la alineación durante todo 2021.

Acuña y el dominicano Marcell Ozuna estaban llamados a formar con Freeman uno de los más potentes tríos ofensivos en todo el beisbol.

Ozuna fue el Más Valioso hace un año, cuando bateó para .338/.431/.636, con los lideratos en jonrones y empujadas. Pero solo disputó 48 juegos esta vez. Fue apartado de la novena cuando protagonizó un caso de violencia doméstica con su esposa, que llegó a los tribunales.

Acuña era el candidato al Más Valioso en esta ocasión. Bateaba para .283/.394/.596 en julio y era líder en cuadrangulares y anotadas como primer bate. Pero se desgarró un ligamento de la rodilla derecha y se perdió la segunda mitad de torneo.

Fried también se lastimó en abril y estuvo fuera durante casi un mes. Y le costó llegar a su nivel. El 10 de julio tenía 4.71 de efectividad, mientras el staff de los Bravos se estancaba en la mediocridad.

Pero el zurdo enderezó. En sus últimas 14 salidas apenas permitió 21 carreras. Calladamente encabezó la remontada de sus compañeros, que tomaron la vanguardia en el Este de la Liga Nacional gracias a un esfuerzo colectivo que les dejó con 3.88 de promedio global, la cuarta mejor cifra en el viejo circuito.

Eso no habría sido posible sin el atrevido y exitoso proceso de control de daños que ejecutó Anthopoulos. Salió al mercado de cambios en julio, para suplir la pérdida de dos bates contundentes. Y los resultados fueron notables. Para compensar dos pérdidas no adquirió a dos sluggers, sino a cuatro. ¡Cuatro!

Todos fueron determinantes para llevar a Atlanta hasta la Serie Mundial: el puertorriqueño Eddie Rosario, el cubano Jorge Soler, Joc Pederson y Adam Duvall.

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Rosario fue el Jugador Más Valioso en la Serie de Campeonato. Pero cada uno ha tenido sus momentos protagónicos en esta carrera final.

Los Bravos llegaron a este desafío frente a los Astros después de haber ganado solamente 88 encuentros en su llave. Ningún campeón divisional sumó menos triunfos que ellos. Ninguno sufrió tanto para imponerse. Y ninguno hizo más para cambiar lo que amenazaba con convertirse en una segura eliminación.

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