Este miércoles se cumplieron tres meses desde que el gobernador Charlie Baker declaró el estado de emergencia en Massachusetts. Desde esa fecha hasta ahora, se han contabilizado 7408 muertes, números que provocaron que Baker aún no suspenda el estado de emergencia. Aunque las medidas de salud pública disminuyeron drásticamente los picos, todavía no se ha puesto fin a la crisis del coronavirus, que según el gobernador podría llegar únicamente cuando se tenga una vacuna en el mercado.
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Recordemos que el gobernador decretó el pasado 10 de marzo el estado de emergencia en el estado, después de que los casos se duplicanran con creces a 92 en la Commonwealth. Setenta de esos primeros 92 casos fueron conectados a una conferencia de Biogen, un evento que tuvo lugar en Boston y que le dio al virus una ventaja sobre el estado.
Las autoridades esperan regresar a los jóvenes a las escuelas en septiembre, siempre y cuando los números sigan apuntando a la baja. De regresar, muchos serían los cambios que las instituciones deberán realizar, pues parte de la exigencia del estado está en que los alumnos mantengan una distancia física de 6 pies y utilicen diariamente mascarillas para proteger sus rostros.
Massachusetts fue uno de los estados más afectados por la pandemia. Las cifras de contagios y decesos lo ubicaron por detrás de Nueva York y Nueva Jersey. El éxito en la detección de la enfermedad fue posible gracias a la idea de Baker de incrementar el número de pruebas de COVID-19, pues ayudó a dar con los pacientes asintomáticos. Hasta la fecha se han realizado 658.000 pruebas.
Los datos continúan mejorando en el estado, aunque las autoridades de salud pública aseguraron sentirse preocupados por las protestas que se están generando en MA, dado la proximidad de los manifestantes y la poca seguridad e higiene que están manteniendo.
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“El promedio de tres días de muertes por COVID-19 fue de 31 hasta el 6 de junio, lo que representa alrededor del 20 por ciento de lo que fue en su punto máximo”, reseñó Patch.