En las seis semanas que van desde que se implementaron las restricciones a causa del brote de COVID-19, muchos fueron los negocios que cerraron, por lo que el estado ha recibido más
de 893.600 reclamos por beneficios de desempleo. Casi el 24 por ciento de la fuerza laboral en el estado.
«Por muy malas que sean estas cifras, es probable que aumenten en Massachusetts a medida que los despidos empiecen a afectar a los sectores de la educación y el gobierno en los próximos meses», explicó Thomas Kochan, profesor de la Escuela de Administración Sloan del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Según reseñó el Globe, la tasa de desempleo del estado, que se situó en 2,9 por ciento en marzo y de seguir batallando con los efectos del COVID-19 podría aumentar a más del 25 por ciento los números. Cifras que fueron estimadas por Greg Sullivan del Instituto Pioneer.
A nivel nacional, “3,8 millones de trabajadores solicitaron beneficios de desempleo en la semana que terminó el 25 de abril, elevando el total a unos 30,3 millones”, según el Departamento de Trabajo.
Los economistas del país aseguran que Estados Unidos se enfrenta a una recesión y pronostican un continuo aumento del desempleo a causa de esta pandemia.
«Las afirmaciones oficiales no captan a todos los que han sido despedidos», indicó Andrew Stettner, un alto miembro de la Fundación Century, encargado de estudiar los efectos del desempleo en la sociedad.
Si estas siguen siendo las estimaciones, las solicitudes aumentarán a medida que más estados comiencen a procesar solicitudes de trabajadores que antes no reunían los requisitos, dijo el especialista. Peticiones de personas que no sabían que tenían derecho al pago por desempleo o que se dieron por vencidos debido a la cantidad de recaudos que tenían que procesar.