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Crisis por COVID-19 afecta distribución de carne

El coronavirus ha puesto a Estados Unidos en un momento de la historia que muchos pensaron que nunca llegaría, afectando no solo la salud del americano sino también su economía y calidad de vida. La pandemia ha dejado vacíos los anaqueles de los supermercados y ha obligado a las autoridades estatales a implementar medidas de regulación y racionamiento.

Los primeros productos que se agotaron en las tiendas fueron los productos de limpieza e higiene, para ahora sumarse a la lista la proteína animal, específicamente la carne.

¿Por qué? Porque al menos dos docenas de plantas empacadoras de carne en todo el país cerraron para evitar la propagación del virus. Además de que aumentaron los precios y los comerciantes se vieron en la tarea de limitar las compras para alagar la dotación del producto en sus anaqueles. Aunado a esto, los granjeros y ganaderos tuvieron que practicar la eutanasia al ganado dado que los mataderos están cerrados.

Es por ello que el presidente Trump decidió implementar este martes una orden ejecutiva que ordena a las plantas de carne del país, permanecer abiertas. Una medida que aunque alivia el suministro de carne para el americano preocupa a los trabajadores de la salud, pues existe el riesgo de que la curva de contagios siga creciendo.

«La orden ejecutiva permite a las empresas poner en riesgo a los trabajadores. Elimina las pocas protecciones legales que tienen los trabajadores, y en su lugar protege a las empresas de demandas judiciales», dijo William Masters, profesor de economía en la Escuela de Nutrición Friedman de la Universidad de Tufts. Es «asombroso ver la Ley de Producción de Defensa siendo utilizada de esta manera, especialmente cuando la administración ha hecho tan poco para usar la ley en arreglar la escasez de suministros médicos y PPE… Es impresionante, realmente».

Los analistas de la industria alimentaria aseguran que esta crisis ha dejado ver las vulnerabilidades del sistema de distribución de carne del país. “Más de 3.000 trabajadores han sido diagnosticados con el virus, y al menos 17 han muerto. La producción de carne de cerdo y de vacuno ha disminuido en un 25 por ciento como resultado de los brotes, y dos de los mayores productores del país, Tyson y Smithfield, han suspendido las operaciones en dos enormes plantas”.

Para el Departamento de Agricultura de EE.UU. es posible que los precios de la carne de vacuno, pollo y cerdo suban al menos un 1 ó 3 por ciento este año, reseñó el Globe.

La crisis se extiende por todas las cadenas de supermercados de la región. Tras semanas de tener un suministro constante de carne “nos hemos encontrado con un muro», admitió Arthur Ackles, vicepresidente de merchandising de Roche Brothers. Quien comentó que espera que la cadena empiece a limitar las compras de carne a dos paquetes de cada tipo por cliente el jueves para alargar el suministro del producto.

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