El presidente Donald Trump sorprendió a muchos residentes esta semana anunciando la supuesta activación de un plan para desplegar agentes de élite de la Patrulla Fronteriza (SWAT) en las ciudades santuario, las cuales limitan la capacidad de la policía local en las acciones de deportación federales.
De acuerdo con el New York Times, el plan de Trump incluía el despliegue de 100 oficiales, “incluyendo miembros de la unidad táctica de élite de la Patrulla Fronteriza conocida como BORTAC”, las cuales estarán repartidas en las ciudades a partir de este mes y hasta mayo.
La administración de Trump alega que estas medidas tienen como objetivo ayudar a los agentes locales de Inmigración y Aduanas a combatir el crimen en dichas ciudades. Muchos de los políticos locales de Massachusetts aseguran, en cambio, que el despliegue de agentes del equipo SWAT hará excatamente lo contrario: que las comunidades sean menos seguras.
A pesar de la evidencia de que las políticas de santuario están asociadas con tasas reducidas de delincuencia, la administración Trump y otros críticos han destacado casos aislados en los que los inmigrantes indocumentados cuyas solicitudes de detención fueron ignoradas cometieron otros delitos o huyeron del país.
Los agentes son entrenados como las fuerzas especiales de los militares en el extranjero y tienen como objetivo promover la misión de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos tanto en el país como en el extranjero. Pero en este caso, los agentes no “derribarán puertas o participarán en tiroteos en ciudades santuarios”, sino que ayudarán al ICE a aplicar arrestos de inmigración, “que generalmente son violaciones civiles”.
Por ejemplo, en Boston existe el Trust Act que prohíbe que la policía local trabaje con el ICE «con fines de aplicación de la ley de inmigración civil», pero sí “les permite cooperar en casos de delitos graves, como la trata de personas, la explotación infantil, el tráfico de drogas y armas y los delitos cibernéticos”. La idea de legislaciones como el Trust Act es fomentar la confianza entre las comunidades locales de inmigrantes y los funcionarios de seguridad pública, pues las investigaciones han revelado que tanto los inmigrantes indocumentados como los documentados tienen menos posibilidades de denunciar los delitos por temor a ser deportados.
El anuncio se produce luego que la oficina de ICE en Boston publicara por separado los nombres de cinco inmigrantes indocumentados, los cuales enfrentan cargos criminales en el área de Boston y que habían sido liberados luego que las solicitudes de detención de la agencia fueran ignoradas.
Posición de los líderes locales
Esta decisión de la administración de Trump fue rápidamente condenada por los funcionarios locales demócratas y los defensores de la inmigración.
Uno de los grandes críticos de esta medida es el alcalde de Boston, Marty Walsh, quien recientemente dijo que «las políticas destinadas a sembrar división y temor son en definitiva contraproducentes y perjudiciales, no sólo para las familias y los individuos que son objeto de ellas, sino para toda la comunidad de la que todos formamos parte».
Por su parte Walsh aseguró que la baja tasa de criminalidad en Boston era prueba suficiente de para demostrarle a las autoridades federales que «es posible disminuir la delincuencia mientras se es una ciudad acogedora para todos».
«Lo que necesitamos – y hemos necesitado durante mucho tiempo – es una política nacional de inmigración sólida y racional, basada tanto en la compasión como en el sentido común. dijo el alcalde. «Nunca olviden que en la raíz de este asunto están los seres humanos».