Ulises Hernández, de 15 años, y Juan Francisco Gutiérrez, de 19 años, tienen en común que padecen Insuficiencia Renal Crónica (IRC). Para ambos, el trasplante de riñón es la llave para tener una mejor calidad de vida.

Solo Ulises tuvo la posibilidad de recibir un órgano de su padre. Juan Francisco, por el momento, no ha podido. Ambos viven en condiciones de pobreza, y para ambos, también, la posibilidad de tener una mejor vida hubiera llegado antes si en El Salvador existieran los trasplantes de órganos de donantes fallecidos.

La falta de una ley específica y de un programa nacional en la red pública hospitalaria no permite que en el país centroamericano se puedan realizar trasplantes de órganos, células y tejidos de donantes cadavéricos (o con muerte cerebral), reseña elsalvador.com en un reportaje.

La ley no está muy cerca de ser aprobada, mientras que la política nacional de trasplantes del Ministerio de Salud no tiene fuerza en tanto no haya una normativa legal.

Aparte de eso, solo el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) cuenta con la infraestructura para iniciar un trasplante de donante fallecido.

De hecho, en El Salvador se realizan, en su mayoría, trasplantes de riñón de donante vivo, tanto en el hospital Benjamín Bloom como en el ISSS. En otros centros hospitalarios, como el Rosales, se dejaron de hacer desde hace varios años.

También se pueden realizar trasplantes de cornea, hueso, piel, transfusiones sanguíneas y de fluidos.

El viceministro de Salud, Carlos Alvarenga, reconoció que en el país no existe un programa nacional de trasplantes en la red pública, algo que también dificulta dar el salto hacia este tipo de intervenciones con donadores fallecidos.

“En el caso del Rosales hay problemas de insumos, problemas de procesos y organización. Tenemos profesionales muy buenos, pero creo que esto tiene que estar enmarcado en un programa, no solamente el tema de que tengamos especialistas, sino desarrollar una organización, un sistema”, dijo el funcionario.

Normativa es determinante

La falta de una legislación adecuada es clave, sí o sí, para que en el país haya trasplantes de órganos vitales como hígado, páncreas, pulmones y hasta corazón, de acuerdo con el Jefe de Trasplante Renal del ISSS, Rafael Chávez.

“Sí hay lo que es el Código de Salud, que nos permite hacer trasplantes de cadáveres, pero no cierra sobre el trasplantes de turismo (que alguien venga al país solo para trasplantarse), por ejemplo, entonces todas estas cosas tienen que estar bien establecidos para arrancar con el programa”, explicó.


SALUD. Juan Francisco Gutiérrez pasea con su hermana, Génesis, en un carrito de tracción que le regalaron personas altruistas. | Fotos EDH/yessica hompanera.

De acuerdo con el especialista, el trasplante de riñón de donante fallecido permitirá que haya una lista de espera de donaciones, ya que estas se establecerán dependiendo del puntaje y los casos que son prioritarios, por ejemplo los niños y personas con más tiempo de recibir diálisis.

Chávez dijo que el ISSS cuenta con todos los insumos y el personal capacitado para realizar trasplantes tan delicados como el hígado, ya sea de donantes fallecido o donante vivo. Además, dijo que ellos tienen el único laboratorio de histocompatibilidad (semejanza inmunológica entre tejidos).

En tanto, la Política Nacional de Trasplantes del Ministerio de Salud detalla así la importancia de una legislación sobre el tema: “La ausencia de mecanismos que garanticen la disponibilidad de donantes, así como la carencia de procedimientos para el desarrollo de trasplantes en El Salvador, puede paliarse a través de la formulación de la legislación complementaria y específica requerida planteada desde la reforma al Código de Salud del 2001”.

En la Asamblea Legislativa la aprobación de la Ley de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células aún sigue en discusión entre los legisladores, y como principal escollo está quién nombrará a la persona que dirigirá el Centro Nacional de Trasplantes (CENAT), según la propuesta en estudio de los legisladores.

A juicio de Orlando Cabrera Candray, diputado arenero y secretario de la comisión de Salud de la Asamblea, la elección de este funcionario es fundamental, ya que el organismo rector no puede politizar.


Gráfico: El Diario de Hoy

“¿Quién va a nombrar a este director ejecutivo? Porque va a ser el director ejecutivo con ese centro quien va a administrar la lista de espera de trasplantes y la lista de distribución, y eso es complejísimo, no puede estar politizado”, sostuvo.

La diputada del FMLN Rina Araujo confirmó que la elección del director de CENAT es uno de los temas que ha centrado la atención de la comisión de Salud dentro de la discusión del proyecto de ley.

“No consideramos que haya necesidad de seguir fragmentando el sistema, pero sí creemos que debe haber un centro de trasplante en donde debe haber un director que debe depender del ministerio de Salud como su rector principal y luego por una junta directiva que debe estar integrada por quienes saben del tema”, declaró Araujo.

La legisladora sostuvo que la idea es que en la ley se establezca una lista única de donantes: “Para que en esta lista todos seamos manejados de forma equitativa, no porque una persona que no tenga acceso no vayamos a ser equitativos”.

También consideró clave escuchar las experiencias de otros países, como México y Argentina, donde ya se establecieron mecanismos para donaciones de órganos de personas con muerte cerebral.

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