Posiblemente ya sepa que la Luna llena de este lunes, 14 de noviembre, será una superluna, la más grande y brillante de los últimos 70 años. Observatorios y centros astronómicos de todo el mundo se han encargado de contarlo y los medios de comunicación hemos recogido la noticia con la ilusión que va unida a los fenómenos que nos hacen mirar hacia el cielo nocturno.
¿Cómo inmortalizarla?
Una buena manera de “capturar” la superluna es con una cámara fotográfica y un teleobjetivo. Podemos hacerlo en el momento de la salida de la Luna llena, coincidiendo con la puesta de Sol, y comparar la misma imagen realizada en sucesivas lunas llenas para darnos cuenta de los cambios aparentes en su tamaño.
Puede ser difícil de diferenciar si no somos observadores experimentados, pero una cámara fotográfica y un teleobjetivo ayudan a darse cuenta de los cambios aparentes en su tamaño.
¿De verdad será tan impresionante?
Para el observador casual, es decir, para cualquiera de nosotros, nuestro satélite no se verá tan tan diferente de cualquier otra Luna llena. Es una cuestión de expectativas.
«Animo a la gente a salir y echar un vistazo. Siempre es bueno cuando el público se interesa por los objetos astronómicos», explicaba en un comunicado Jim Lattis, historiador de la ciencia y director del centro Space Place de la Universidad de Wisconsin-Madison, dedicado a la divulgación de la astronomía. «Pero yo no despertaría a los niños a las 3 de la mañana», matiza.
¿Cómo fotografiar la superluna con la cámara del teléfono?
No alcanzaremos resultados profesionales, pero quizá nos sorprenda lo que podemos lograr. Ramón Peco, periodista de tecnología de La Vanguardia, nos explica cómo podemos lograrlo:
La clave para fotografiar la Luna es tener en cuenta que es un objeto muy luminoso. Por eso conviene fotografiarla poco después de que se eleve en el horizonte. Es en ese momento cuando su grado de luminosidad es algo menor al que alcanzará en plena noche, cuando se encuentre en lo alto del firmamento.
Debemos enfocar exactamente al punto en el que se encuentre la Luna y reducir el nivel de exposición a -1 o -2 EV. Un control con el que cuentan el 90% (o más) de las cámaras de los teléfonos.
La imagen final será muy pequeña, pero con un poco de suerte -depende de la resolución de la cámara del teléfono- tendremos una foto con un tamaño suficiente como para publicarla en Instagram o en otras redes sociales.