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¿Por qué votamos los martes?

A diferencia de las principales democracias del mundo, Estados Unidos celebra sus elecciones en día laborable.

Sin embargo, la tradición ha podido con cualquier intento de modificar una ley de 1845 que estableció la fecha de las convocatorias, a pesar de que los votantes ya no dependan de carros de caballos para acercarse a la sede electoral. Hace casi dos siglos que se eligió el segundo día de la semana por un solo motivo: la mayor parte del electorado debía desplazarse a la capital del condado para emitir su voto en un trayecto que podía durar al menos un día. Como el sábado y el domingo no se podía viajar por motivos religiosos, se hacía en lunes y el martes quedaba reservado para votar. Noviembre fue el mes seleccionado porque había terminado la temporada de la cosecha.

En 1792, la ley federal dispuso que las elecciones debían llevarse a cabo en cualquiera de los 34 días previos al primer miércoles de diciembre, día que el Colegio Electoral elige al presidente.

Desde entonces, los diferentes estados contaban con autonomía para regular las elecciones dentro de sus respectivas jurisdicciones siempre y cuando respetaran esta norma.

Sin embargo, en 1845, el Congreso determinó que la elección se lleve a cabo el martes siguiente al primer lunes de noviembre, como se puede leer en en las actas del Congreso número 28. Esto para evitar que los resultados de diferentes estados pudieran influir en otros, como en las elecciones primarias.

Se determinó la fecha, también, porque si el primero de noviembre fuera martes, entre este día y el primer miércoles de diciembre pasarían más de 34 días, lo que lo deja fuera del plazo establecido.

Esta situación es considerada como un punto negativo para la participación en los comicios, la cual es voluntaria. Al ser un día laboral, la participación se ve limitada para los estadounidenses, lo que ha motivado que diversas agrupaciones como ‘Why Tuesday?’ realicen campañas para que esta fecha cambie y se establezca un fin de semana y así promover la participación en las elecciones.

Jacob Soboroff, director de la campaña “Why Tuesday?” -¿Por qué en martes?- ha presentado en repetidas ocasiones un proyecto de ley para modificar las normas y permitir que las elecciones se convoquen en fin de semana. Y para demostrar el “sinsentido” de mantenerlas en martes, siguió durante meses a los candidatos a las primarias republicanas para preguntarles ellos cómo mejorarían los niveles de participación del electorado. ¿Qué descubrió? Que Rick Santorum no sabe por qué las elecciones siguen celebrándose en martes, que Newt Gingrich tampoco -y no considera que el día elegido suponga un problema para la participación- y que Mitt Romney -ganador de las primarias- apuesta por tener candidatos que “sean interesantes e interesen al electorado” para animarles a votar.

Según una investigación de The New York Times, además, el voto por correo es uno de los métodos menos fiables para participar en unas elecciones, ya que las papeletas tienen más posibilidades de quedar anuladas. Cerca del 20% de todos los votos se emiten por correo -bien porque el votante decide participar por adelantado o porque reside fuera de la ciudad donde se registró- y según el diario, este método se ha triplicado desde los años 80. En algunos estados como Washington y Oregón, casi la totalidad del voto se realiza por correo -97% y 98%, respectivamente. Pero a pesar de los beneficios que supone para la población, en otros estados diferentes organizaciones denuncian que el retraso en la llegada de las papeletas o su rechazo por supuestos errores pueden tener un impacto importante en el resultado final de las elecciones.

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