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BOSTON: Padres se preocupan por recortes de presupuesto a las cafeterías de las escuelas públicas

Las Escuelas Públicas de Boston (BPS) han puesto en marcha un nuevo plan para reducir los costos de las cafeterías escolares, que consiste en reducir la variedad y cantidad de comida que se ofrece a los estudiantes.

Este nuevo recorte ha provocado críticas por parte de algunos padres y empleados, quienes están preocupados de que los estudiantes no encuentren nada que les guste comer, y acaben escogiendo alternativas que no son suficientemente nutritivas.

Los cambios, que se activarán a partir de abril, afectan a más de 40 escuelas con cocina, que por lo general sirven una amplia variedad de platos para el desayuno y el almuerzo.

Uno de los mayores cambios afectará el desayuno. Las cafeterías ya no ofrecerán tantas opciones de comidas frías y calientes por las mañanas. En cambio, los platos calientes se limitarán a dos veces por semana y en algunas mañanas los estudiantes recibirán sólo una porción de Cocoa Puffs (un nuevo elemento del menú considerado como «vegetariano») y dos piezas de fruta.

En el almuerzo, los estudiantes estarán limitados a dos o tres opciones, y el plato entrante será servido en muy raras ocasiones. A partir de ahora, la mayoría de las cafeterías ofrecerán todos los días sándwiches de mantequilla de maní y mermelada, macarrones con queso, nuggets de pollo, hamburguesas, sándwiches, albóndigas, queso a la parrilla y sándwiches fríos.

Esta noticia ha alarmado a un número de padres y expertos en nutrición infantil, algunos de los cuales expresaron sus objeciones durante una audiencia pública que se llevó a cabo semana pasada.

«Estoy muy decepcionada de la disminución del valor nutricional de los almuerzos escolares mediante la limitación de opciones y variedad y en cambio más nuggets de pollo, hamburguesas, pizza y hot dogs”, se quejó durante la audiencia Stephanie Shapiro Berkson, madre de un niño de preescolar y profesora de salud pública que se especializa en obesidad infantil.

Los funcionarios de las BPS han defendido la medida alegando que todas las opciones del menú cumplen las pautas federales de nutrición escolar y que reflejan la demanda popular. Además, aseguran que esta medida de racionalizar es parte de un esfuerzo concertado para reducir la cantidad de comida que se tira a la basura.

Boston está llevando a cabo varias medidas de reducción de costos en las escuelas públicas, ya que hay un déficit en su programa de servicio de comidas. Durante los últimos ocho años, el programa ha perdido más de $20 millones de dólares.

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