El equinoccio de primavera ocurre todos los años alrededor del 20 o 21 de marzo.
En el equinoccio el día y la noche tienen la misma duración, es decir, hay 12 horas de luz y 12 horas de sombra, tal es el significado de su nombre: equi “igual” y nox “noche”, “noche igual al día”.
A partir de esta fecha la longitud del día se alarga rápidamente. En las latitudes de la Península, el sol sale por las mañanas antes que el día anterior y por la tarde alarga su puesta, lo que alarga el día casi tres minutos cada 24 horas.
El equinoccio ocurre dos veces al año: en marzo, que marca el cambio de la estación de invierno a primavera para el hemisferio norte, y de verano a otoño para el hemisferio sur. Cuando ocurre la segunda vez, en septiembre (el día 21 aproximadamente), el equinoccio marca el cambio de estación de verano a otoño en el hemisferio norte y en el hemisferio sur de invierno a primavera. Estos cambios no ocurren en los polos, pues en ellos sólo hay una permuta de contar con seis meses de noche a seis meses de día.
Así que, oficialmente y para el deleite de todos los bostonianos, la temporada invernal se acaba esta semana. En la práctica quizás tengamos que llevar la chaqueta por varias semanas más, pero, al menos en el calendario, habremos despedido al amargo y largo invierno.