«Â¡Qué error – toda la idea en torno a los propósitos de Año Nuevo. Las personas no están escogiendo comportamientos específicos, están escogiendo abstractos»
Dr. BJ Fogg 
Director del Laboratorio de Tecnología Persuasiva
de la Universidad de Stanford

Un nuevo ciclo llega a su fin mientras otro comenzará pronto, para muchos el cambio de año es una promesa de renovación, de nuevas oportunidades, de esperanza, de desafíos. Varias personas se fijan metas personales y profesionales y se sienten alentados para cumplirlas. Unos pocos logran encaminar sus metas y otros incluso alcanzarlas, mientras la gran mayoría de personas se dan por vencidas o renuncian a continuar en la lucha. También hay aquellos más pragmáticos o quizá escépticos quienes ni siquiera se plantean nuevos horizontes u oportunidades, pero todos avanzamos en este proceso juntos esperando que el año venidero sea mejor que el que dejamos atrás, tanto a nivel personal como colectivo.

En el año 2012 la revista Time publicó una lista de 10 propósitos de año nuevo, que a las personas de los países más desarrollados, nos cuesta cumplir. Estos son:

1. Perder peso y mantenernos en buen estado físico
2. Dejar de fumar
3. Aprender algo nuevo
4. Comer sano y tener una dieta balanceada
5. Saldar las deudas y ahorrar
6. Pasar más tiempo con la familia
7. Viajar y ver lugares nuevos
8. Estar menos sometidos a estrés
9. Unirse a algún voluntariado
10. Beber menos alcohol

Muchas veces estos propósitos no se cumplen porque somos drásticos o extremistas el momento de plantear la estrategia de ejecución de los mismos. En vez de darnos plazos extensos para lograr metas moderadas, nos damos plazos moderados para lograr metas extensas, y cuando no logramos cumplirlas renunciamos por completo a seguir en la lucha, y toda la experiencia es desgastadora. No solo eso, sino que según científicos de la Universidad de Stanford en general escogemos propósitos que para nuestros cerebros son realmente abstractos y abrumadores. Además según otros profesionales mucha gente teme el cambio pues este nos aleja de lo que ya conocemos y en donde nos sentimos tranquilos y cómodos, y muchos también desconocemos las razones reales por las que queremos implementar estos cambios. Por lo tanto es importante tener claro qué es lo que realmente queremos lograr con nuestras nuevas metas, por qué las queremos lograr y luego de esto podemos hacer cambios metódicos transformando pequeñas metas en hábitos.

Por ejemplo, si nuestra idea o propósito es “perder peso en 2014â€, nuestra meta más realista y moderada se transformará en “perder 2 libras por mes durante 2014†y finalmente nuestra pequeña y nueva meta se convertirá en un hábito más concreto y alcanzable como “substituir el dulce de las tres de la tarde por una manzanaâ€. Otras ejemplos serían: “dejar de fumar†vs. “fumar solo 35 cigarrillos a la semana†contra “dejar de fumar el cigarrillo del desayunoâ€. Otro muy común: “controlar el estrés†vs. “hacer yoga todas las semanas†contra “meditar por 4 o 5 minutos cada mañanaâ€.

La clave para alcanzar nuestros propósitos es sustituir ideas generales o abstractas por metas realistas y luego hacer que estas metas se conviertan primero en hábitos. Lo más importante es recordar, que estos cambios deben ser hábitos moderados y pequeños. De esta forma
al dividir cada resolución en hábitos pequeños las posibilidades de alcanzar el éxito serán mucho mayores. La paciencia y constancia son factores indispensables en esta ecuación, tener estas cualidades harán que logremos cambios permanentes, pues para nuestras mentes es mucho más fácil trabajar con pequeños hábitos y también en un ambiente positivo, por lo tanto el dialogo con nosotros mismos debe ser alentador en vez de negativo.

Las nuevas investigaciones científicas nos indican cosas que famosos refranes nos han venido recordando siglo tras siglo, pues los refranes no son nada más que una recopilación de sabiduría colectiva, algunos como:

-A Dios rogando y con el mazo dando
-El que mucho abarca poco aprieta
-Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso
-Roma no se construyó en un día…

Nos recuerdan que las metas grandes requieren de trabajo, moderación, constancia y paciencia.

Por lo tanto haciendo caso a la sabiduría popular de estos refranes y a los estudios científicos, démosle la bienvenida al año nuevo solo con unos pocos y pequeños cambios. Al modificar nuestra estrategia y metodología para conquistar nuestros propósitos, lo más seguro es que logremos cambios duraderos. ¡Feliz Año Nuevo… Y despídase de las metas abrumadoras!

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