El uso indiscriminado de cualquier medicamento es extremadamente peligroso y actualmente el uso inadecuado de antibióticos, por casi siete décadas, está sonando alarmas en la comunidad científica y médica. Nuevas súper bacterias se están desarrollando a pasos alarmantes por nuestra negligencia al momento de interactuar con los antibióticos.

Gracias a los antibióticos podemos luchar contra un gran espectro de enfermedades bacterianas, desde infecciones de oído hasta la tuberculosis. Así mismo los antibióticos han sido un arma clave en la medicina moderna, revolucionando el mundo de la cirugía ya que han reducido las infecciones post-operatorias. También gracias a los antibióticos la esperanza de vida de las personas se ha extendido por décadas. Sin embargo, el mal uso y abuso de estas “medicinas milagrosas†están logrando que súper bacterias se creen y sean resistentes a los antibióticos actuales, cobrando así miles de vidas y costando millones de dólares.

De acuerdo a El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), actualmente miles de estadounidenses están muriendo cada año por infecciones que antes podían curarse. Bacterias resistentes a fármacos matan a más de 20.000 personas cada año y le cuestan al sistema $20 mil millones sólo en este país. Esta resistencia es producto del uso inadecuado de antibióticos para tratar enfermedades víricas como la gripe y la sinusitis viral, y también porque muchos pacientes suspenden el uso de antibióticos cuando se sienten mejor. Al terminar el curso del medicamento antes de tiempo o usarlo en dosis demasiado bajas provocamos que los microbios se expongan a cantidades no letales y creen resistencia, algo que Alexander Fleming, quien descubrió la penicilina, advirtió en su discurso de aceptación del Premio Nobel en 1945.

Y efectivamente como Fleming temía, los antibióticos están siendo ampliamente mal utilizados tanto por doctores como por pacientes y en otros instancias también. El CDC estima que la mitad del uso de antibióticos humano es inadecuado. Y añadiendo al factor de resistencia, el uso de antibióticos de forma indiscriminada en la industria animal ha sido también un factor negativo.

Jeffrey Linder, médico e investigador del Brigham and Women’s Hospital y uno de los autores de estudios sobre antibióticos señala que cuando sólo el 10% de adultos con dolor de garganta tiene una infección bacteriana, los médicos prescriben antibióticos en 60% de estos casos; mientras que en casos de bronquitis aguda, donde no se requiere antibióticos, la prescripción de antibióticos es del 74%. Lo que representa un terrible problema. Cuando trastornos producidos por virus, y no por bacterias, son tratados con antibióticos simplemente no se trata la enfermedad debida, pero sí se estimula a generar bacterias resistentes, lo que crearía enfermedades más serías.

Así mismo las granjas industriales usan inmensas cantidades de antibióticos para prevenir enfermedades en animales que viven hacinados en condiciones lamentables. Esto provoca que varios tipos de bacterias se vean expuestos a antibióticos de una forma regular y evolucionen hasta crear resistencia. Actualmente el CDC ha descubierto tres súper bacterias que no reaccionan ante ninguna medicina actual, y esto nos expone a vivir en una época en que nuestros antibióticos serían inútiles para tratar nuevas infecciones.

Aunque la industria farmacéutica podría desarrollar nuevos antibióticos, debido a los altos costos de producción y a las actuales pérdidas que incurre esta medicina, que se toma irregularmente, es poca la motivación para producir nuevas versiones. De hecho el desarrollo de antibióticos ha disminuido en los últimos 30 años, y algunas “nuevas versiones†todavía comparten los mecanismos de clases ya existentes, por lo que no son realmente infalibles. En 2012 el Congreso aprobó la Ley GAIN (Generating Antibiotics Incentives Now) con la esperanza de alentar el desarrollo de nuevos antibióticos. Esta ley extiende las patentes de antibióticos innovadores dirigidas a patógenos específicos, maximizando ganancias sobre versiones genéricas; pero la industria pide también créditos fiscales para cubrir costos de investigación y desarrollo.

Ahora y a medida que nuevos antibióticos son inventados para combatir bacterias se necesita que el círculo vicioso de abuso y mal uso de estos tanto por pacientes, doctores y ganaderos sea descontinuado. Simplemente no podemos seguir exponiendo a las bacterias a dosis inadecuadas de medicamentos y darles la oportunidad de evolucionar en versiones más fuertes y resistentes. Si seguimos como seguimos, nos expondremos a más súper bacterias y nuevas enfermedades, y quizá llegué el día en que nuestra ciencia no sea lo suficientemente rápida y efectiva para combatir la habilidad evolutiva de la naturaleza.

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