El director de cine Rodrigo García comenzó a hacer películas para la pantalla grande desde principios de la década pasada y su talento como cineasta le ha permitido trabajar no solo con estrellas de cine, sino también con episodios de importantes series de televisión.

García, quien nació en Bogotá, Colombia y es el hijo mayor del afamado escritor Gabriel García Márquez, estrenó la semana pasada en los cines de todo Estados Unidos su más reciente película, «Albert Nobbs». El filme ha recibido tres nominaciones a los Premios Oscar de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos a entregarse el 26 de febrero, incluyendo: mejor actriz en un papel principal, para Glenn Close; mejor actriz de reparto, para Janet McTeer; y mejor maquillaje.

La película cuenta la historia de Albert, interpretado por Glenn Close, una mujer que se hace pasar por hombre para poder trabajar en un hotel en la Irlanda del siglo XIX, donde la sociedad pasaba por momentos difíciles y el desempleo era el pan de cada día. El director conversó con El Planeta sobre su experiencia con este filme y compartió su opinión sobre el estado de la industria cinematográfica.

-¿Cómo se vio involucrado en el proyecto de dirigir Albert Nobbs?
-Yo había trabajado con Glenn Close en un par de películas y nos habíamos llevado muy bien. Después de hacer una película con ella, Close me comentó que llevaba muchos años tratando de levantar este proyecto y me ofreció involucrarme con él. Ya tenían un guión bastante desarrollado y cuando lo leí me pareció que el personaje era muy interesante y la historia era sencilla pero contenía conflictos poderosos.

-La transformación de Glenn Close en la película es impresionante, tanto en el aspecto físico como lo que aporta su actuación ¿En algún momento se le hizo complicado distinguir entre dirigir a Close o a Albert?
-Siempre dirigí a Glenn, pero hubo momentos en que tenerla a ella en el set vestida como Albert era muy impresionante. La transformación de la actriz era muy completa y Albert, es un hombre muy curioso físicamente, entonces estar con Glenn interpretando a Albert fue toda una experiencia.

-¿Qué quiso comunicar con el personaje de Albert? ¿Qué retos plantearon las particularidades del personaje?
-Albert es una persona muy reprimida en algunos aspectos. La última vez que fue mujer fue cuando tenía 15 años de edad y desde entonces ha estado escondiéndose como hombre en los roles de camarero y mayordomo. Es una persona que ha reprimido mucha de su identidad original, más aún trabajando como un mayordomo, un cargo del cual se espera que la persona sea prácticamente invisible, como un mueble más. Incluso para un hombre el trabajo de mayordomo implica esconderse. Para nosotros el reto siempre fue cómo hacer que este personaje tan reprimido y tan invisible logre comunicar una vida anterior con la cual el público logre identificarse y compenetrarse.

-¿Cuál es su postura acerca del cine que está produciendo Hollywood hoy en día?
-Todos los avances técnicos, efectos especiales, tercera dimensión y recursos, pueden ser buenos siempre y cuando estén a favor de una historia humana interesante de conflictos realmente absorbentes. Hoy en día los estudios no están interesados en hacer películas que le interesen a un público adulto, hay algunas, pero la mayoría apuntan a un público joven al que le entregan las mismas películas una y otra vez. Debido a esta situación por la que pasa el cine, creo que la televisión y televisión por cable están teniendo un buen momento. Las series de televisión permiten al público adulto buscar situaciones más adultas, más complicadas, menos desechables que el cine.

-¿Cuál sería el secreto para los directores para atraer a un público masivo con una historia sencilla y emocional?
-No hay una fórmula o secreto. Uno debe seguir sus instintos para hacer lo que es interesante. Es importante tener buenos actores, hasta las

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