Por Virginia Gómez

Cerrar la brecha que existe entre los niños que cuentan con inglés como su lengua materna y aquellos otros que, por sus orígenes, lo utilizan como segundo idioma; entender el complejo trasfondo cultural de las diversas comunidades que conforman la comunidad estudiantil, conseguir una mayor intervención de los padres… Son algunas de las metas del sistema educativo público de Boston para conseguir la excelencia académica en un momento en que la población latina se multiplica en el país. En Massachusetts, más del 13% de las matriculaciones en escuelas públicas corresponden a niños latinos, de ahí que en muchas de ellas ya cuenten con un alto porcentaje de profesores hispanohablantes. Dos de tales planteles, Samuel Adams (East Boston) y Louis Agassiz (Jamaica Plain), ubicados en distritos de Boston con población mayoritariamente hispana, cuentan además desde julio con sendas directoras latinas.

ENTREVISTA 1

MARGARITA RUIZ / DIRECTORA DE LA ESCUELA SAMUEL ADAMS

«Los padres sí pueden cuestionar la labor de la escuela»

Graduada en Patología del Habla por la Universidad de Boston, Margarita Ruiz cuenta con una experiencia de más de 20 años en educación bilingà 1/4e en el sistema público de Boston. El pasado mes de junio, fue nombrada directora de la escuela Samuel Adams de East Boston, donde los latinos representan un 60% de la comunidad estudiantil. Entre sus objetivos, Ruiz pretende inculcar a los niños el sentido de pertenencia a la escuela que aprendió en su país natal, Puerto Rico, para hacer de ésta una segunda casa.

-¿Qué retos se ha marcado para su mandato?
-Quiero acortar la distancia entre los niños de educación especial y los que están en educación regular, así como conocer a fondo cómo es la instrucción y el progreso de los niños que aprenden inglés como segundo idioma; en definitiva, impulsar el progreso de toda la escuela y establecer rigor en el currículo. Lo ideal es que éste fuera un colegio donde se reflexione e informe constantemente, donde haya respeto y disciplina y en el que los niños sientan que pueden venir a aprender. Quiero que cada uno esté apoyado tanto desde el punto de vista educativo como social.

-El idioma es una de las grandes trabas del niño latino, ¿qué programas ofrecen para superarla?
-Manejamos el programa de English Language Learners (ELS), que provee servicios a los alumnos que están aprendiendo inglés. Ahora mismo, estoy estudiando todo con detalle para ver de qué manera puedo ayudarles y cómo mover los recursos de la escuela. Ciertamente, para muchos de nuestros niños que hablan inglés como segundo idioma es un doble reto progresar, más en esta época de los estándares y el currículo del estado.

-¿A qué otros obstáculos debe hacer frente el niño latino?
-En ocasiones las escuelas pueden malinterpretar los elementos de la cultura latina y, si la administración no está al tanto de ellos, no sabrá cómo llegar a la comunidad de manera efectiva. Por ejemplo, en Puerto Rico crecemos con un sentido de que los maestros son los segundos padres y de que la familia no debe cuestionar la labor de la escuela. Nuestros padres no saben que juegan un papel principal en las decisiones educativas de sus hijos. Ellos tienen el derecho a saber cómo se desempeñan los niños y de cuestionar su progreso pero, por esa razón cultural de que la escuela sabe bien, a veces ellos no se involucran. Hay también asuntos de comunidad. Es muy de nosotros llegar tarde y eso hay que tenerlo en cuenta cuando se planean actividades escolares.

-¿Incrementar el número de profesores latinos ayudaría a vencer esos obstáculos?
-La clave está en el

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