PorAnna Giraldo-Kerr
Los ejecutivos destacados en el evento 20 On the Move representan variadas industrias, funciones y países de procedencia. Algunos nacieron en este país; otros vinieron a Estados Unidos de niños y otros de adultos. Sin embargo, el común denominador que los distingue es el anhelo y dedicación de salir adelante en sus carreras y a la vez servir a la comunidad que los rodea.
Profesionalmente, este anhelo y dedicación se manifiesta en distintas formas. Algunos son empresarios que establecieron un negocio o una organización sin fines de lucro, mientras que otros siguieron estudios especializados y son ejecutivos en organizaciones locales o internacionales. Muchos han sido los primeros latinos que han llegado a puestos ejecutivos en sus respectivas empresas. Este logro no solamente les permite abrir camino a otros hispanos, sino también los convierte en los embajadores de la cultura latina en sus lugares de empleo.
Este grupo de ejecutivos personifica lo que el profesor Ronald Heifetz de la Universidad de Harvard llama liderazgo adaptivo. Este término se refiere a personas que toman decisiones y enfrentan retos teniendo en cuenta y adaptándose a los factores de su medio y metas propuestas. Personas consideradas líderes adaptivos no actúan de la misma manera siempre, imponiendo su forma de pensar; sino que siempre consideran y respetan las diversas opiniones, circunstancias y puntos de vista de sus colegas y empleados.
Los latinos que vivimos en EE.UU. tenemos la capacidad de ser líderes adaptivos por naturaleza.
Desde temprano nos desenvolvemos en dos culturas y muchas veces dos idiomas. Tenemos la oportunidad–y a la vez el reto–de escoger los mejores valores y tendencias de estos dos mundos, de estas dos maneras de pensar y crear una mejor manera de ser. El grupo de los 20 ha sabido aprovechar estos riesgos y ventajas para forjar una magnífica carrera profesional y empresarial.
Sin embargo, este espíritu emprendedor y pionero no sólo se hace sentir en campo laboral sino también en el ámbito comunitario. El servicio a la comunidad que los rodea también toma un sabor muy personal y variado de acuerdo al área e interés que los motiva a prestar su tiempo y experiencia profesional. Muchos actúan como mentores de otros profesionales latinos y otros son miembros del consejo en organizaciones. Y algunos otros ofrecen su tiempo libre como voluntarios, ayudando en obras que benefician de niños o adultos.
Este grupo de 20, en mi opinión, también sirve otra función: El de inspirar al resto de la comunidad latina en Boston y Nueva Inglaterra a seguir perseverando para lograr nuestras metas. Aunque les parezca mentira, todos tenemos mucho en común con los 20 premiados. Quizás no todos seamos ejecutivos pero todos tenemos metas y queremos lo mejor para nuestras familias, nuestro vecindario y nuestras comunidades. Ese anhelo de mejora es lo que nos motiva a seguir adelante a toda costa. Para algunos la meta inmediata puede ser el conseguir empleo, o para otros que sus hijos se saquen buenas notas en la escuela. O quizás otros aspiran a poder ingresar a la universidad o poder enviar a sus hijos a la universidad. Consideremos a este grupo como ejemplo que nuestros hijos, nietos, o sobrinos puedan aprender y aspirar a seguir. No solamente por el hecho de sus logros profesionales. Sino también por el hecho de incluir el servicio a los demás en su manera de ser líderes.
Con estos 20 a la cabeza, todos podemos contribuir a la mejora de Boston como ciudad. Aprovechemos que las personas mencionadas en 20 on the Move están haciendo notar a la comunidad latina de una manera positiva en los ojos de Boston. La percepción que otros tienen de nosotros como comunidad sigue mejorando con el tr