Por Ilán Stavans
Increíble lo que Obama ha logrado en tan poco tiempo. La economía nacional, en ruinas, empieza a mostrar señales de vida. Su restablecimiento, que sin duda será lento, conlleva consecuencias globales. El mundo está a la expectativa. Su administración anuncia también una reforma, negligentemente postergada desde hace tiempo, al sistema de médico y de salud pública.
Además, la administración promete un programa comprensivo para resolver inteligente y compasivamente el asunto de la inmigración y detener el tráfico de drogas, armas y sangre en la frontera México-EE.UU. Y, por si fuera poco, en su reciente viaje a la Cumbre de las Américas, Obama saludó afectuosamente a Hugo Chávez y anunció que las relaciones con Cuba, definidas durante décadas por una lógica diplomática que no es absurdo calificar de troglodita, se mejorarán en múltiples ámbitos, del comercial al turístico.
¿Es la nuestra la edad de los milagros? Puede que estas hazañas de Obama, el magnífico, a primera vista parezcan monumentales porque nuestro dirigente anterior era un criminal con el coeficiente intelectual difícil de detectar. Pero la verdad es que Obama es más que un mero antídoto a la estupidez a que nos acostumbró el bushismo. Es, no me cabe duda, un visionario. ¿De qué otra manera explicar su determinación, audacia y valentía? Se acerca el momento en que uno de nuestros presidentes visite La Habana. Hoy es concebible que millones de hispanos indocumentados dejen de tener miedo por el mero sueño de querer mejorar sus propias vidas. Llegará el día en que todo ciudadano, allende su poder adquisitivo, tenga derecho a un médico. Sí, ese debe ser uno de los derechos inalienables que prefiguraron los fundadores de la nación. Asimismo, es factible pensar que la banca norteamericana acepte regulaciones que no la limiten pero tampoco la ahorquen.
Siempre he dicho que cada país tiene a los políticos que se merece. Todavía es temprano para pronosticar el legado de Obama. Pero, a juzgar por su desempeño a partir de su inauguración, la calificación que se merece a estas alturas es una A.
Ilan Stavans es ensayista y profesor; entre sus libros se encuentra «La Condición Hispánica». Imparte la cátedra Lewis-Sebring en Amherst College. Su e-mail es ilan@elplaneta.com.