Por María Iñigo

«Sé tú quien porta la ropa y no viceversa… la moda está para servirte», dice Jay Calderin, gurú de la moda y fundador y director ejecutivo de la Semana de la Moda que acoge la ciudad de Boston hasta el próximo viernes.

De trato amigable, tímido ante la cámara y vistiendo su uniforme habitual, jeans, zapatos tenis y camisa caqui, el diseñador de 43 años de edad no concuerda con la típica imagen de un ‘fashionista’. Sin embargo, desde su llegada a Boston en 1989, el joven artista ha revolucionado la industria de la moda local.

Nacido en Nueva York de padres puertorriqueños – él mismo se denomina ‘neoyorican’ – Jay Calderin incursionó en el mundo de la moda a los 14 años. «Estaba interesado en la música y las artes, y me ofrecieron una beca en el High School of Fashion Industries en Nueva York».

Entonces, se organizaba con sus compañeros para hacer pequeñas colecciones. «Ã‰ramos muy emprendedores», recuerda Calderin, quien en sus años de estudiante, además de hacer sus propios diseños, trabajó haciendo esbozos y cortando para grandes compañías.

Más de 20 años han pasado desde sus días en escuela secundaria; desde entonces, los diseños de Calderin han aparecido en las páginas de revistas como Vogue y Elle Magazine; ha trabajado como crítico, fotógrafo y editor de moda; da clases en la Escuela de Diseño de Modas de Boston; fue nombrado director regional de Fashion Group International, e instauró la Boston Fashion Week. Por si esto fuera poco, Calderin encuentra tiempo en su apretada agenda para dedicar los fines de semana a Big Brothers/Big Sisters of America, programa que proporciona mentores para niños de escasos recursos, del que forma parte desde hace más de siete años.

Parecería demasiado para una sola persona, pero Calderin lo simplifica comparándolo con un rompecabezas. «Hace 10 años a mí mismo me habría parecido demasiado», comenta sonriente, «pero ahora es como si todos mis talentos y lo que he aprendido en la vida se conectara». Y, refiriéndose a sus múltiples ocupaciones, añade que es esta diversidad lo que le permite tener una perspectiva más amplia del espectro de la moda. «Si sólo fuera diseñador, sólo vería un lado de las cosas».

Simultáneamente, Calderin ha logrado dar a todos sus proyectos un mismo enfoque: la enseñanza.

«Todo lo que hago tiene un componente educativo», explica, y añade que no le gustan las cosas que «son bonitas pero están vacías». Por el contrario, le gustan los diseños que tengan contenido, cuenten una historia y reflejen una perspectiva. «Pero esto sólo se logra mediante la educación», asegura.

Actualmente, según comparte, está muy interesado en el desarrollo de nuevas tecnologías que los diseñadores puedan emplear para llegar a una mayor audiencia. «Tenemos que ser creativos y pensar más allá de las pasarelas», comenta el fundador de la Semana de la Moda. «Los nuevos diseñadores están encontrando, por medio de la tecnología, nueva maneras de darse a conocer».

Mediante este innovador enfoque, Calderin ha logrado conjuntar la Semana de la Moda en Boston con el Festival de Cine de Boston, dando a ambos eventos una mayor proyección. Asimismo, en su constante intento por «encontrar lazos» mediante eventos de moda, ha creado un foro para celebrar el Mes de la Herencia Hispana.

Respecto a su propia herencia hispana, Calderin considera que en su carrera esto ha tenido diversas repercusiones. Según dice, por un lado está el glamour que envuelve al diseño latino, a diseñadores como Carolina Herrera u ûscar de la renta, dos de sus favoritos, y por el otro, su propia visión de q

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