En el último tramo de la carrera hacia las elecciones primarias, cuando se decidirá la candidata a pelear por el puesto en el Senado estatal del distrito 2 del condado de Suffolk, se presentaron en un foro Sonia Chang-Díaz y la actual senadora Dianne Wilkerson. Dicho foro, organizado por los comités demócratas locales 11 y 19, se realizó el jueves 4 de septiembre en Jamaica Plain.

Con poca respuesta de la comunidad latina, en una zona altamente poblada por hispanos, el foro tuvo lugar en las instalaciones de la English High School, donde alrededor de 170 personas se congregaron para cuestionar a las candidatas e informarse sobre sus plataformas políticas. Dos años después de su primer enfrentamiento político, las candidatas al senado, ambas mujeres, liberales y provenientes de minorías étnicas, manifestaron sus propuestas sobre temas de salud, vivienda, educación y violencia.

Wilkerson, quien ocupa el puesto desde 1993, y Sonia Chang-Díaz fueron oponentes por primera vez en 2006, cuando, tras una reñida campaña, la veterana Wilkerson derrotó a la principiante Chang-Díaz por únicamente 700 votos.

Vestida en un traje de chaqueta gris, con el cabello recogido y haciendo gala de su carisma, Sonia Chang-Díaz abrió su discurso declarando: «El liderazgo es servicio, y los líderes deben responder a aquellos que representan». También hizo hincapié en los altos estándares de transparencia a los que ella planea atenerse; llegando incluso a decir que, en caso de no cumplir con su promesa los electores deberían votar por alguien más. Estas declaraciones se dieron en el contexto de los múltiples escándalos financieros en los que su contendiente, la senadora Dianne Wilkerson, se ha visto involucrada durante sus 15 años en la oficina del Senado. Chang-Díaz concluyó su introducción diciendo: «Los votantes del segundo distrito de Suffolk están listos para el cambio».

Por su parte, la senadora Wilkerson, quien portaba una pulsera de City Mothers on a Mission, organización que brinda ayuda a madres solteras y a la que personalmente apoya, empezó su presentación recordando a los presentes la promesa que hizo durante su primera campaña para el senado, en 1992, de «respetar los derechos de todos los constituyentes», asegurando que, para ella, ésa era la definición de liderazgo y en cuya función ha basado los esfuerzos de su quehacer político.

Respecto al creciente problema de migración que enfrenta el país,Wilkerson declaró: «Proveer documentación a los migrantes es la mejor política migratoria que podemos tener.» Varios contendientes en el foro señalaron el respaldo de la senadora a programas de alfabetización para adultos, lo cuales tienen un impacto directo en las comunidades de migrantes, particularmente entre aquellos que no hablan inglés.

Al respecto de la educación, un tema de gran interés para todos los asistentes, Wilkerson insistió en que es necesario examinar los programas de educación especial, de los que forman parte el 75% de los estudiantes varones afroamericanos y latinos, y proveer los recursos para que exista una diversidad cultural en la población docente. «No hay gente de color – refiriéndose a negros y latinos – en los altos puestos del sistema educativo», denunció la senadora.

Chang-Díaz ratificó la necesidad de una reforma en el sistema educativo, declarándolo su prioridad. «Necesitamos clases más pequeñas y más participación de los padres», dijo Chang- Díaz. «Pero los padres necesitan ganar más dinero para que no tengan que trabajar dos o tres trabajos para mantener a sus familias, y así puedan darse el tiempo de participar en las escuelas».

De acuerdo con Chang- Díaz, de origen latino y antigua maestra en una escuela pública, la única manera de

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