Por Virginia Gómez y Alicia Vivas

«Estoy muy emocionada, me siento más segura y también feliz porque ya puedo votar». Las palabras de María Torres, una salvadoreña que tras 20 años de residencia acaba de convertirse en ciudadana estadounidense, reflejan el sentimiento general de los más de 800 latinos que obtuvieron la nacionalidad americana el pasado miércoles 17 en Fenway Park, durante la ceremonia de naturalización más populosa que ha tenido lugar en Boston.

Ese día, en el estadio de los Red Sox, 3,032 personas de 139 países diferentes se convirtieron en votantes potenciales, condición de la que podrán disfrutar el próximo 8 de noviembre en las urnas.

«Tener estos papeles es lo que todo inmigrante desea. Ahora estoy muy interesado en votar, y hacerlo por McCain», decía Jorge Aguirre, un peruano que llegó a Estados Unidos a través de México hace 28 años.

Según han proclamado las organizaciones pro inmigrantes en las últimas semanas, el sufragio latino puede ser clave para decidir los resultados. Agrupaciones como Massachusetts Voter Education Network (MassVote), la Alianza por los Derechos de los Inmigrantes de Massachusetts (MIRA, por sus siglas en inglés) o East Boston Ecumenical Community Council (EBBEC) se esfuerzan estos días para informar a los votantes y eliminar las barreras para que las comunidades minoritarias puedan ejercer su derecho.

Voluntarios de ésas y otras organizaciones aprovecharon la ceremonia para inscribir a futuros electores. Algunos de ellos, como los de la coalición MIRA, consiguieron registrar hasta 350. En este sentido, el alcalde de Boston, Thomas M. Menino, así como la juez de la Corte Patti B. Saris animaron durante el encuentro a los nuevos americanos a votar. «Ayuden a construir América, no pierdan ese privilegio», exhortó Menino.

«Pero ya puedo votar este año?, puedo inscribirme aquí mismo?», se preguntaba María Josefina Villatoro, de 69 años. Esta salvadoreña, que emigró a América durante la guerra civil en su país, se sentía emocionada al convertirse en estadounidense, un estatus que ha tardado 34 años en conseguir y que le permitirá participar en la batalla por la Presidencia Obama-McCain.

Por su parte, la familia de Víctor Reyes-Prieto, ecuatoriano con nacionalidad norteamericana también desde el pasado miércoles, mostraba su impaciencia por acudir a las urnas en noviembre. «Queremos marcar la diferencia, estamos votando por Obama», indicó Marjorie Chagas, la hermana.

Sea por Obama o por McCain, lo importante radica, no obstante, en ejercer el derecho a voto, como insisten las organizaciones, que trabajan más que nunca para reducir la abstención electoral de sectores como el de los inmigrantes.

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