Por Alicia Vivas

«En esta compañía no hay nada de seguridad. Estamos en un país muy grande y civilizado para que se nos trate de esta manera». Esas fueron las palabras de uno de los trabajadores que el pasado martes 22 de septiembre testificaron en contra de Commercial Cleaning Services por casos de abuso sexual, pagos incompletos de salarios y falta de entrenamiento y protección para la utilización de los químicos de limpieza que provee la compañía.

Aproximadamente ocho trabajadores de la empresa, encargada de limpiar alrededor de 500 edificios en el área metropolitana de Boston, declararon dichos abusos ante un foro de líderes comunitarios locales realizado en la Biblioteca Pública de Brookline, al cual asistieron aproximadamente 80 personas.

Marilenny Brea, una de las trabajadoras que testificó, es oriunda de República Dominicana y trabaja en Commercial Cleaning desde la primera semana de mayo. Desde un principio, según dice, el director de operaciones, Robinson Paulino, no paraba de insinuársele. «Me llamaba constantemente, que estaba loco por mí. Le dije que yo tenía pareja, que me respetara», dijo.

Cuenta que un día mientras ella limpiaba las escaleras del quinto piso, Paulino la acorraló intentando besarla, mientras ella gritaba y trataba de zafársele, él la empujó contra la pared sacando su miembro y colocándolo en su mano. Ella logró escaparse y luego de ir a la policía, contó lo sucedido a la compañía quien prometió abrir una investigación sobre el caso. Sin embargo, tres semanas después Erik Simard, vicepresidente de Commercial Cleaning, le envió una carta que especificaba que «la investigación no sustentaba la acusación», por lo que la animaban a continuar con su trabajo en el mismo edificio cambiándole el director de grupo. Añadió no sentirse segura ni preparada para volver.

Una segunda mujer, María Castillo, testificó acerca del constante irrespeto verbal con palabras obscenas por parte de otro supervisor, quien luego de unos meses fue finalmente despedido, aparentemente gracias a la presión ejercida por una audiencia comunitaria.

«El abuso sexual y la violencia laboral es un riesgo prevenible. Un ambiente hostil en el trabajo donde las personas tienen miedo de hablar es un sitio peligroso», explicó en la audiencia Tolle Graham, de la agencia estatal de seguridad laboral MassCOSH.
Graham mencionó una encuesta hecha a trabajadores de la compañía en 2004, la cual refleja que el 95% de ellos tienen problemas respiratorios, dolores de cabeza y problemas en la piel.

José Fuentes, quien ha trabajado 16 años en la compañía de limpieza, afirmó que los químicos utilizados para limpiar son mortales. «Nuestras vidas se están yendo lentamente, no nos dan protección para utilizarlos. Nunca he padecido de ninguna enfermedad y ahora el doctor me dijo que era asmático», dijo ante el panel.

La reunión comunitaria, organizada y apoyada por el Jewish Labor Committee, SEIU Local 615, el Boston Workmen’s Circle, Brookline PAZ, y Massachusetts Interfaith Committee for Worker Justice, culminó con una resolución firmada por tres representantes que será divulgada por toda la comunidad en la cual los trabajadores informan integrarse al sindicato de trabajadores.

Hasta el cierre de esta edición, no se había logrado obtener declaraciones de Commercial Cleaning.

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