Por Adriana Recchia

El pequeño Frank es un milagro de la solidaridad y el amor colectivo. Enamorados del candor de su sonrisa y sus grandes ojazos, la comunidad del Valle del Merrimack se unió para salvarle la vida. Ahora el niño descansa tranquilo y se recupera de la delicada operación a corazón abierto que le hicieron.

Antes de la operación, el bebito de 10 meses apenas podía respirar porque tenía las cuatro válvulas del corazón tapadas. Después de ser intervenido en el Hospital de Niños de Boston en una cirugía que duró más de seis horas, Frank se encuentra a salvo y se recobra cada día.

Frank y su familia son oriundos de Francisco de Macorís, en República Dominicana. La tía del niño, Lillian Marte quien vive en Lawrence, dio a conocer el caso que conmovió a toda la zona y posibilitó el traslado del pequeño a Estados Unidos para que le hicieran la operación que no se podía hacer en su país.

«Es un milagro y yo quiero agradecer infinitamente a todos los que ayudaron para que la operación de Frank se hiciera posible. Antes de la cirugía estaba muy mal y se cansaba de todo. No podía gatear y hasta se fatigaba cuando le cambiaba el pañal», comentó María Nelly Marte de López, la joven madre del niño.

Ahora la vida de Frank ha dado ahora un vuelco total. Pronto estará corriendo como cualquier otro niño normal.

La operación llegó a tiempo. Según Frank Padula, el cirujano que lo operó, si el niño llegada una semana más tarde, tal vez hubiera muerto.

«Es un milagro que haya estado vivo en estas condiciones», comentó.

LA SOLIDARIDAD LO SALVû
El domingo pasado estuvo en el hospital para conocer el estado del pequeño el abogado Louis Farrah, dueño de una conocida casa funeraria de Lawrence. Farrah fue una de las personas que más ayudaron para conseguir el dinero que posibilitó la operación del niño y la estancia de la madre en Boston.

La historia de Frank, que apareció en el diario The Eagle-Tribune, despertó el interés de la Fundación de Ayuda Médica Ray Tye, que aceptó pagar el costo de la operación de Frank, y su permanencia en el hospital, desembolsando $78,000 que demandaba la cirugía.

Por su parte, la tía del niño distribuyó alcancías en todo la ciudad de Lawrence con la foto de Frank, logrando que se colectaran más de $5,000. Otros $4,000 se recaudaron en la Iglesia Saint Mary’s.

Un conocido activista latino de Lawrence fue clave para crear la red de solidaridad que le salvó la vida a Frank. Gracias a su participación, que ha querido mantener anónima, se hicieron eco de la campaña vecinos de Andover, Methuen y hasta la oficina del senador demócrata Edward Kennedy.

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