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El fin del mundo llega a los cines con 2012

Por Martin del Palacio

Será la crisis financiera que nos tiene a maltraer, las advertencias de los ecologistas sobre las consecuencias del calentamiento global o incluso el habernos dado cuenta que de verdad estamos a pleno en un nuevo milenio, lo cierto es que por alguna extraña razón las historias sobre el fin del mundo parecen haberse puesto de moda en Hollywood. Y lo más curioso de todo, es que la audiencia va a verlas con entusiasmo.

Basta fijarse en el éxito que ha tenido «Zombieland», que aunque aparentemente trata sobre zombis también presenta con un toque de humor el fin del mundo, e incluso «Cloudy with a Chance of Meatballs» propone en divertidos dibujos animados una versión del Apocalípsis para toda la familia.

Sin embargo, nada de lo que hemos visto en la larga tradición del género ni de lo que llegará a los cines en los próximos meses se asemeja en escala a lo que ha logrado el director Roland Emmerich en «2012», un filme para el que no se ha escatimado dinero para efectos especiales a la hora de recrear de manera realista como Los Ángeles sucumbe ante un gigantesco terremoto o la Capilla Sixtina se deshace en mil pedazos en un cataclismo de igual magnitud que acaba en pocos minutos con Roma.

Además, si alguien sabe de películas de cine catástrofe ese es el alemán Emmerich, el mismo que nos mostró como sería una invasión extaterrestre en «Independence Day», como quedaría Nueva York después de ser destruída por un monstruo en «Godzilla» y como el mundo terminaría bajo el agua en «the Day After Tomorrow».

Nada, sin embargo, se compara con lo que veremos en «2012», un espectáculo tan impactante como escalofriante, solo apto para los fuertes de estómago. La película está inspirada por una interpretación del calendario maya que predice el fin del mundo para dentro de tres años, lo cual si bien es una premisa muy prometedora para una película de ficción, ha llevado a numerosos científicos muy respetados a aclarar  que no hay ningún fundamento racional que indique que el mundo se va a terminar el 21 de diciembre de 2012.

En el filme, mientras la Tierra se prepara para un final inminente, el gobierno pone en marcha un plan para salvar a un selecto grupo de sus habitantes para garantizar la continuidad de la especie humana. Este no incluye a Jackson Curtis (John Cusack), un frustrado escritor de novelas de ciencia-ficción cuya fascinación por sus propias historias ha arruinado su matrimonio con Kate (Amanda Peet). Sin embargo, cuando Curtis, que se gana la vida trabajando como chofer de limusinas, se entera de primera mano de que es lo que está por ocurrir, rescata a toda su familia y logra escapar de Los Ángeles justo antes de que la ciudad desaparezca a causa de un violentísmo terremoto. Aunque sin duda la estrella de esta película son los iniligualables efectos especiales que nos dejarán sin aliento, Emmerich, quien también escribió el guión junto a Harold Kloser, se toma su tiempo para presentarnos a un sinnumero de atractivos personajes, interpretados por grandes figuras como Thandie Newton, Chiwetel Ejiofor, Oliver Platt, Woody Harrelson y Danny Glover.

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