Por Virginia Gómez

La redada en la planta de transformadores Howard Industries de Laurel, Mississippi, en la que fueron detenidos cientos de latinoamericanos hace dos semanas, ha hecho sonar de nuevo las alarmas y muchas organizaciones del país están multiplicando esfuerzos para informar a los inmigrantes, tanto legales como ilegales, acerca de sus derechos.

En Massachusetts, la Alianza por los Derechos de los Inmigrantes (MIRA, por sus siglas en inglés) trabaja de la mano de organizaciones comunitarias para ofrecer asesoría legal. «Lo que ocurrió en Laurel pude suceder también aquí, todas esas empresas que emplean a cientos de extranjeros son definitivamente objetivo de Inmigración», indica el director de comunicaciones de MIRA, Shuya Ohno.

Ohno fue uno de los miembros de MIRA que se trasladó el pasado viernes 22 de agosto a Mississippi para ofrecer ayuda a los inmigrantes que la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por las siglas en inglés) detendría tres días después. «Se empezó a notar la presencia de los agentes de Inmigración en hoteles de la costa; volamos hacia allí, aunque no sabíamos cuándo ni dónde tendría lugar la redada, ni en qué comunidad se concentrarían, hasta que el lunes recibimos la llamada de que estaba ocurriendo en Howard Industries», explica.

En Mississippi, los miembros de MIRA acudieron el día anterior a las detenciones a la iglesia de Hattiesburg, a 45 minutos de Laurel, para asesorar a las comunidades sobre sus derechos constitucionales y aconsejarles guardar silencio en caso de ser arrestados. «El no saber dónde ocurriría nos dificultó bastante, después tuvimos que recopilar la máxima información posible sobre la situación de cada uno y los antecedentes que tenían, pero proporcionar abogados voluntarios a tantos cientos de personas no era fácil», relata Ohno.

La planta de transformadores se ubica en una de las áreas con mayor historia de racismo del país. En el condado de Jones, el Ku Klux Klan permanece activo y MFIRE, la rama estatal del grupo anti inmigrante FAIR, registra el mayor número de afiliados a nivel nacional. «Sabemos que todo fue provocado por el racismo, había mucha separación entre los empleados de la planta y, de hecho, durante los arrestos, algunos trabajadores blancos estuvieron aplaudiendo», asegura el director de comunicaciones de MIRA.

Asimismo, la coalición sospecha que la redada, junto con la de Postville (Iowa) del pasado 12 de mayo, tuviera un trasfondo político en vista de las próximas elecciones. «Sabemos que a Michael Chertoff -secretario de Seguridad Interna (Homeland Security)- no le sentó nada bien que la reforma de inmigración fracasara en el Congreso, y por eso ahora está castigando a la gente», apunta Ohno, quien reconoce que los mismos intereses políticos podrían ser la causa de nuevos arrestos también en Massachusetts.

«La directora de ICE está casada con un político muy cercano a George Bush, y Howard Industries ha donado dinero a la campaña de los candidatos demócratas», añade. Asimismo, Ohno apunta al «enorme» presupuesto de ICE como otro de los desencadenantes del suceso. «En Jena, Louisiana, donde fueron trasladados los detenidos, cuentan con un centro que está casi vacío, tienen que llenarlo para justificar todo el dinero que reciben».

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