Por Virginia Gómez

«Como estado, podemos marcar la diferencia. Sí, podemos. Y no quiero que nadie piense que esto es una referencia a cierta persona. Recuerden, yo también llevo pintalabios». Con esa ironía, a partir de las famosas frases del candidato demócrata Barack Obama y la candidata republicana a la vicepresidencia, Sarah Palin, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, respondió a la pregunta que se había cuestionado a sí misma unos segundos antes: «Podemos, desde los gobiernos, crear una sociedad más justa?»

«Sí, tenemos presidentes y parlamentos, pero aún tenemos mucho que hacer para consolidar una democracia poderosa y hacer que los ciudadanos se sientan parte de ella», aseguró la mandataria chilena el pasado martes 23 de septiembre, durante una conferencia sobre los retos de la democracia en Latinoamérica que dio en el Institute of Politics de la Universidad de Harvard. El encuentro, en el que estuvieron presentes el ministro de Hacienda chileno y profesor de Harvard, Andrés Velasco y el rector de la Universidad de Santiago de Chile, Juan Manuel Zolezzi, se produjo horas después de que Bachelet entregara en Cape Cod al senador Edward M. Kennedy el más alto galardón civil de Chile, distinción en reconocimiento a su oposición al golpe militar de 1973 en ese país y a su labor para cortar la ayuda militar al dictador Augusto Pinochet.

Ante un auditorio de 800 personas, la primera mujer en la presidencia de Chile manifestó que el triunfo democrático en Latinoamérica está sujeto a la participación y la igualdad de sus habitantes. «Estamos en un punto en el que los ciudadanos no piensan en su puesta en funcionamiento, hay un incremento de la apatía y la desconfianza hacia las instituciones y los votantes sienten que sus gobiernos fracasan a la hora de proporcionar servicios públicos básicos», añadió.

Según la jefa del estado de Chile, los países latinoamericanos están abrumados por la corrupción pública y privada, las desigualdades socioeconómicas, étnicas y de género, las débiles instituciones políticas, el aumento de los crímenes y la violencia y la falta de responsabilidad. Además, millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza mientras los gobiernos no responden adecuadamente para atajar la situación. «Los votantes están desencantados con la política y los políticos. A los ojos de los ciudadanos, el Parlamento, los partidos políticos y la Corte son corruptos o al menos no fiables. Y esta falta de confianza tiene consecuencias, especialmente entre la gente joven, que es reticente a participar en las elecciones».

Bachelet, que reconoció las dificultades que ha encontrado su país a la hora de «implementar la democracia», apuntó la necesidad de combatir la desigualdad desde la raíz, mediante las leyes y promoviendo una regulación económica desde el gobierno. «Hay que dar al niño las mejores condiciones desde que nace. Hemos permitido que el mercado ofrezca bienestar y oportunidades, el estado debe garantizar que esas oportunidades estén abiertas a todos», expresó.

En un alarde de optimismo, la presidenta chilena, ministra de Salud y de Defensa antes de llegar a la presidencia, aseguró asimismo que Latinoamérica ha conseguido grandes logros. «Los países hoy son más democráticos. Las mujeres han conseguido mucho, incluso ya hay dos en la presidencia. Aunque las políticas no hayan sido siempre las mejores, hemos aprendido mucho de ellas», señaló.

INTERCAMBIO ACADÉMICO
Por otra parte, Michelle Bachelet, que tras la conferencia pudo ser entrevistada por algunos estudiantes y profesores asistentes, invitó a los responsables de Harvard a poner en marcha un intercambio de alumnos y profesores. Según fuentes del Concejo N

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