Por: David Bacon / New America Media

Activistas y trabajadores de Mississippi han apuntado que la redada en la fábrica de transformadores eléctricos Howard Industries, que se saldó con casi 600 detenidos la semana pasada, forma parte de la agenda política y que sirvió para debilitar a la creciente coalición que amenaza el establecimiento de los republicanos conservadores en el estado. Asimismo, han indicado que el suceso, que tuvo lugar cuando el sindicato negociaba un nuevo contrato, ayudará a la compañía a no ceder a las demandas de mejora de los sueldos y las condiciones.

El 25 de agosto, docenas de agentes de inmigración llegaron a la planta, ubicada en el poblado de Laurel, y se llevaron a 481 trabajadores a un centro de detención en Jena, Louisiana. Otros 106 también fueron arrestados, aunque fueron liberados tras colocarles un brazalete de control en los tobillos. Ocho trabajadores fueron citados en la corte federal de Hattiesburg, donde fueron condenaron por robo de identidad.

La portavoz de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), Bárbara González, declaró que la redada tuvo lugar por un comentario que hizo un miembro del sindicato dos años atrás. No obstante, algunos medios se centraron en el hecho de que algunos trabajadores de la planta supuestamente aplaudieron mientras otros eran detenidos por los agentes del ICE. Los artículos aseguraban que en la fábrica existía una tensión enorme entre los trabajadores inmigrantes y los no inmigrantes.

Jim Evans, de la unión de trabajadores AFL-CIO en Mississippi y miembro del Black Caucus, en la legislatura estatal, cree que «la redada es un esfuerzo por sacar a los inmigrantes del estado. Es además un intento por crear discrepancias entre inmigrantes, afroamericanos, blancos y sindicalistas – todos aquellos que quieren un cambio político».

Patricia Ice, abogada de La Alianza por los Derechos de los Inmigrantes en Mississippi (MIRA, por sus siglas en inglés), coincide en que se trata de un asunto político. «Ellos quieren un éxodo masivo de inmigrantes del estado, como ya hemos visto en Arizona y Oklahoma. El establecimiento político acá se ve amenzado por los cambios demográficos, y por lo que el electorado podría ser en 20 años».

En las últimas dos décadas, el porcentaje de afroamericanos en Estados Unidos se ha incrementado en más del 35% y se espera que los inmigrantes, que estadísticamente eran insignificantes hasta hace poco, alcancen el 10% en diez años. La tasa de afiliación sindical en Mississippi siempre ha sido una de las más bajas del país pero, desde los 80, se ha venido notando un incremento de unionistas.

Evans, junto a otros miembros de Black Caucus, además de muchas organizaciones estatales de trabajadores y comunidades de inmigrantes ven en los cambios demográficos la base para modificar la política del estado. Desde hace siete años, proponen una legislación para crear el Departamento de Trabajo (Mississipi es el único estado que no tiene), garantizar el acceso a la educación para niños de todas la razas y nacionalidades y proporcionar licencias a los inmigrantes.

Sin embargo, este año, el gobernador Haley Barbour firmó una ley que prohibía al trabajador indocumentado mantener su trabajo. Ahora, se está dando impunidad a los propietarios de negocios para que den trabajo a personas sin papeles, siempre y cuando los nuevos contratos se hagan por medio de la base de una base datos del ICE denominada E-Verify. De momento, no se sabe si los detenidos en Howard Industries serán acusadas bajo la nueva ley. Evans dice que la ley y la redada contribuyen a un mismo objetivo. «Ambas sólo hacen más fácil la explotación de los trabajadores. Quienes se benefician del sistema salarial de Mississippi quieren mantener las cosa

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