Si en algo apuntaban los Red Sox para tratar de hacer un largo recorrido por los playoffs era su pitcheo. La efectividad colectiva de los monticulistas de los patirojos fue la segunda mejor de la Liga Americana, solo por detrás de los Yankees de Nueva York.
Los abridores del archirrival de los bostonianos eran tan buenos como sus vecinos, pero quizás los de Nueva Inglaterra contaban con más profundidad en el bullpen. En todo caso eso fue la teoría nada más porque la novena de Aaron Boone venció en todos los sentidos a su oponente en la Serie del Comodín.
Pero a pesar que la ofensiva solo pudo producir dos carreras nada más, la mayor decepción llegó cuando el manager Chad Tracy le quitó la pelota al novato Payton Tolle con dos outs en el cuarto inning del primer juego, a pesar de que había tolerado solo dos carreras.
El piloto repitió la misma estrategia con su as Sonny Gray al día siguiente, pero fue más acentuado. El derecho solo había tolerado una carrera en 4.2 entradas y nada más había tirado 70 pitcheos cuando su manager le quitó la bola para llamar al bullpen.
Casualmente, en las dos oportunidades el timonel recurrió al zurdo Erik Miller para sustituir al abridor. En la primera noche le dieron un jonrón y al día siguiente toleró dos hits, uno de ellos de Cody Bellinger, con dos hombres en base y uno de ellos entró en carrera.
“No pensaba que en este caso, ningún muchacho iba a estar contento con ser sacados del juego”, admitió el estratega, el lunes. “Creo que él respondió la pregunta de la forma más profesional. Hablé con él y creo que tenemos una buena relación”.
Gray estaba un poco frustrado después de la eliminación. Aclaró que él era el mejor pitcher de la Liga Americana enfrentando por tercera vez el orden del lineup rival en un juego. Es una tendencia de hace algunos años que los managers no quieren que sus pitchers se midan tres veces a los mismos bateadores en los playoffs.
Eso ha generado críticas sobre todo cuando los lanzadores están teniendo un buen desempeño.
“Esas decisiones fueron mías”, sentenció Tracy. “Tenemos información como todos los 29 equipos restantes. Pero ni una sola vez desde que yo estoy acá nadie hizo un guion sobre un partido. Nadie me ha dicho a mí que utilice una estadística en determinado inning para tomar decisiones. Esas decisiones son mías. Obviamente, esa decisión no terminó bien. Eso recae en mí, pero no hay nadie diciéndome a mí que tengo que hacer esto o aquello. No, absolutamente no”.
La diferencia resultó enorme para Chad Tracy.
Sus abridores toleraron tres carreras en 8.1 capítulos, mientras que sus relevistas encajaron 15 carreras.
“Voy a aclarar un poco lo de la tercera vez en el orden”, agregó Tracy. “SI hubiera estado muy preocupado por eso, probablemente hubiera hecho el movimiento (de Gray) cuando Ben Rice fue a batear. Ese era el primero y viene de batear 42 jonrones. Fue una combinación de los enfrentamientos que podías crear, quién esta en el bullpen, estamos ganando o perdiendo, tenemos la temporada en la línea. Todas esas cosas las piensas en el momento. Tienes que tomar una decision y sabes que si sale bien, va a recibir elogios y sino está sobre ti. Esa decision recae sobre mí. No salió bien y el juego se fue en otra dirección”.