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Para una familia de cuatro que ha vivido durante los últimos 17 años a menos de medio kilómetro de Franklin Park, el parque público de la ciudad ha sido durante mucho tiempo parte de sus paseos diarios y un lugar para relajarse y disfrutar del aire libre juntos. Desde su ventana, Priscilla Andrade, madre puertorriqueña de estudiantes de Boston Public Schools, puede ver el White Stadium del parque, un ícono construido en 1949.
“Incluso en invierno, cuando hace frío, el parque sigue dándonos un espacio para disfrutar. Vamos a eventos comunitarios como el Festival de Cometas. Mi esposo solía jugar béisbol allí en una liga de adultos, y mis hijos aprendieron a andar en bicicleta en el parque”, contó Andrade a El Planeta y The Latino Newsletter.
El estadio ha sido durante mucho tiempo un punto vital para los atletas locales y un lugar de encuentro para la comunidad, incluyendo el Festival Puertorriqueño, que resalta la presencia latina en la zona.

El foco en el gasto público
El plan para el White Stadium, que incluye financiamiento privado del Boston Legacy Football Club (BLFC), busca transformar un espacio histórico, ofrecer a los residentes de Boston acceso durante todo el año a instalaciones deportivas de alta calidad y albergar a un equipo profesional de fútbol femenino durante hasta 20 días de partido al año.
La asesora principal de políticas Anshi Moreno Jiménez, una latina que forma parte de la oficina de la alcaldesa Wu, ha explicado que el objetivo más amplio es ampliar el acceso público y maximizar los beneficios para la comunidad.
Usando una analogía sencilla, dijo que es como si un propietario alquilara la mitad de su casa durante 20 días al año mientras continúa recibiendo otros beneficios. En total, se espera que el proyecto genere alrededor de 252 millones de dólares en beneficios totales.
“Hay 9 millones de dólares en beneficios directos para la comunidad, que se utilizarán con el tiempo para apoyar programas locales, aunque la asignación exacta aún no se ha definido”, añadió Moreno.
Aunque el White Stadium ofrecería nuevos beneficios para la comunidad y las escuelas, Gregory Maynard, cofundador del Boston Policy Institute, señala que el proyecto es diferente de los planes típicos de estadios, porque carece del componente habitual de desarrollo económico que suele compensar los costos públicos.
“En Worcester, su estadio más reciente estuvo explícitamente vinculado al desarrollo económico, con Polar Park diseñado para revitalizar el distrito del canal circundante”, explicó Maynard. También destacó el posible impacto en el vecindario, señalando que alrededor de Polar Park —hogar del equipo de béisbol Triple A afiliado a los Boston Red Sox— los valores de las propiedades han sido tasados en diez veces su valor previo a la construcción, y la deuda de la ciudad se estructuró para pagarse con nuevos impuestos derivados del desarrollo inmobiliario. “Si ocurre un patrón similar en Boston, los vecinos podrían enfrentar aumentos significativos en sus impuestos a la propiedad”, advirtió.
Aun así, el departamento de Política y Planificación Estratégica en el que trabaja Moreno se mantiene optimista y señala que el plan incluye 34 millones de dólares para operaciones y mantenimiento, con el objetivo de mantener el estadio y los terrenos alrededor en óptimas condiciones durante todo el año, garantizando que puedan albergar festivales y otros eventos comunitarios.
Mayor visibilidad a la presencia latina
A menos de una milla del estadio, muchos negocios locales, como La Parada Dominican Kitchen, han prosperado. Para su propietario, Jonathan Peña, la renovación del White Stadium representa una oportunidad para mostrar la cultura dominicana en Jamaica Plain y en las áreas cercanas, además de atraer a nuevos visitantes, reflejando cómo la ubicación del restaurante ha sido clave para su éxito.
La misión del restaurante va más allá de la cocina: “Nuestro objetivo es darle a la comunidad un pedacito de nuestra tierra”. Su cercanía con Franklin Park y el Franklin Park Zoo permite que los visitantes descubran negocios locales: “Los visitantes del parque descubren pequeños negocios locales como el nuestro”, añadió.
También enfatizó que, si el aumento de costos se convierte en un desafío, lo ve como una oportunidad para adaptarse, lo que requiere planificación, resiliencia y un enfoque en crecer junto con la comunidad, no solo como negocio.

Incluso entre funcionarios locales, continúan los debates sobre las prioridades entre lo privado y lo público en los proyectos de desarrollo.
La concejal Julia Mejía ha abogado durante mucho tiempo por que se escuchen las voces de la comunidad. “Es esencial que el proyecto beneficie a quienes más lo necesitan, no solo a los inversionistas”, afirmó. Critica el plan actual por su proceso, no por la idea en sí, y señala que, aunque las inversiones privadas aportan dinero y recursos, le preocupa que, una vez que el estadio sea desarrollado, la comunidad no tenga un acceso real. Mejía subraya que la transparencia y una inclusión genuina de la comunidad requieren atención inmediata.
Diana Fernandez Bibeau, subdirectora de Diseño Urbano del Boston Planning Department, también destacó la importancia de que haya representación comunitaria en el lado privado del proyecto.
“No queremos romper una promesa que ha sido ignorada durante 50 años y dejar este estadio en una condición que ha sido muy difícil para los estudiantes y la comunidad”, señaló.
Reconoció la complejidad del plan, pero enfatizó que la ciudad está buscando maneras de involucrar a los vecindarios y afirmó que las reuniones comunitarias son bienvenidas, aunque conectar con los residentes latinos a veces ha sido un desafío.
“La colaboración privada no debería excluir la voz de la comunidad”, dijo Andrade. Añadió que “aprender del pasado nos permite influir en las decisiones del futuro” y que “estudiar la historia del parque nos ayuda a entender la importancia de nuestra participación”, destacando el papel que pueden desempeñar los residentes en dar forma al futuro del parque.