Catalina López-Ospina, es la primera vicepresidenta del recién creado Departamento de Participación Comunitaria de Project Bread, una organización sin fines de lucro que trabaja para prevenir el hambre facilitando a todos los habitantes de Massachusetts el acceso a los alimentos. “Vamos a traer las voces de la comunidad que son afectadas para que nos guíen en los programas, en las políticas y en la forma en que Project Bread funciona a nivel estatal, es decir, incluir a las personas que sufren o han sufrido dificultades para alimentarse o alimentar a sus familias y aportar sus experiencias para asesorar a Project Bread, sobre cómo los programas pueden tener un mayor impacto en la mitigación de estas dificultades”, manifestó.
Catalina llega con una visión renovada, asumió el cargo el pasado 7 de febrero y durante su gestión, quiere conversar directamente con las personas afectadas. “Y que nos digan a nosotros, por ejemplo, este programa que usted tiene no funciona de esta manera, ¿por qué no lo cambiamos?, que nos digan que si lo que estamos haciendo es efectivo o cómo podemos hacerlo efectivo, es darle poder a la gente que tiene dificultades para que ellos mismos expongan las soluciones”.

La historia de Catalina López Ospina, de origen colombiano, llega muy de cerca a la comunidad migrante, cuando tenía 15 años, su mamá vino a Estados Unidos, ella se quedó en Colombia y 12 años después, se reencontraron. “Ahora ya estamos junticas”, expresó con mucha alegría y por conocer de primera mano, dijo, las necesidades por las que pasan las personas que recién llegan al país y están solas, desorientadas y desconocen que pueden acceder a ayudas, que en su momento, pueden marcar la diferencia entre el hambre o tener un plato de comida sobre la mesa, se siente identificada con quien está pasando necesidad para alimentarse. “Abrimos las puertas para que la gente nos diga cómo podemos mejorar”, puntualizó.
Al crecer en Colombia, siempre pensó que la gente era rica en Estados Unidos, pero no fue hasta poco después de llegar a Boston para continuar con su educación superior en Ciencias, que se dio cuenta de cuántas personas aquí luchan por satisfacer sus necesidades básicas. “Soy un ejemplo de eso, ya que puse mi sueño en espera para sobrevivir, trabajando desde niñera hasta camarera, enseñando y horneando, hasta fabricación de metal y más. Aprender un nuevo idioma, adaptarse a una nueva cultura, superar el racismo y lidiar con el frío extremo, no me facilitó las cosas”, comentó.
Si alguien quiere comunicarse directamente con Catalina, en español o en inglés o llamar al 617-239-2507. “Si las personas que han experimentado o están experimentando actualmente dificultades con la seguridad alimentaria y quieren ser parte de la solución, pueden ponerse en contacto conmigo. Yo pasé todas las dificultades que todos hemos pasado, me pongo en los zapatos de la mamá que dejó a los hijos atrás, yo fui una hija que llegó sin saber inglés, yo era profesora de universidad en Colombia y llegué a barrer pisos y no me importó”, aseguró. Las oficinas de Project Bread están localizadas en East Boston.

Es así como el nuevo Departamento de Participación Comunitaria de Project Bread, de la mano de Catalina, se focalizará en definir prioridades, desarrollar estrategias programáticas y políticas para enfrentar la inseguridad alimentaria de la población. Los residentes de Massachusetts pueden llamar a la línea gratuita de Project Bread, FoodSource Hotline (1-800-645-8333), de lunes a viernes de 8 am a 7 pm, sábados de 10 am a 2 pm, para ser conectados con una amplia gama de recursos alimentarios locales, incluyendo los beneficios de SNAP y localizar sitios de comida alternativos y despensas de alimentos. La asistencia se ofrece en 180 idiomas. También brindan servicio para personas con discapacidad auditiva. Para más información puede visitar su página de internet.
Abogar por políticas con impacto. “Nadie en Massachusetts debería pasar hambre. Hay suficientes alimentos disponibles para alimentar a todos en la Commonwealth, pero el alto costo de vida y los salarios que no se han mantenido, impiden que los hogares puedan cubrir las necesidades básicas. Project Bread, trabaja con los legisladores para diseñar soluciones de políticas y fortalecer los programas críticos de nutrición, mientras involucra a nuestros socios para abordar los factores subyacentes que contribuyen al hambre. Nuestra defensa está impulsada por los desafíos de las personas en tiempo real que experimentan inseguridad alimentaria, para que podamos romper permanentemente el ciclo del hambre”, se puede leer en la página oficial projectbread.org.
En los dos últimos años, Project Bread ha sido uno de los líderes en respuesta a la crisis de comida en Massachusetts, debido al COVID-19. “La idea del proyecto es solucionar el problema de raíz, es decir, conectamos a las personas con los recursos financieros para comprar sus propios alimentos o encontrar un acceso confiable a alimentos sin costo a nivel local”, manifestó López-Ospina, quien tiene una década de experiencia abordando las barreras al acceso a los alimentos, especialmente entre las comunidades más desfavorecidas como es la latina.

Project Bread trabaja con programas como SNAP o Asistencia Nutricional, la cual brinda beneficios de nutrición para complementar el presupuesto de las familias de bajos ingresos para que puedan comprar alimentos saludables; y el Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Infantes y Niños (WIC, por sus siglas en inglés) proporciona subvenciones federales a los estados para alimentos suplementarios, para mujeres embarazadas de bajos ingresos, lactantes y posparto que no están amamantando, y para bebés y niños de hasta 5 años que se encuentran en riesgo nutricional.
En el verano, Project Bread, junto a otras organizaciones, ayudan a abrir sitios de comida a lo largo de Massachusetts, para que los niños que reciben desayuno y almuerzo en las escuelas, puedan seguir alimentándose durante los meses de vacaciones escolares. Este programa se conoce como Boston Summer Eats y ofrece comidas gratis también a cualquier persona menor de 18 años durante el verano.
“Antes de la epidemia, 1 de cada 11 hogares y 1 de cada 10 niños en Massachusetts, experimentaban inseguridad alimentaria, definida como la falta de certeza de que los alimentos durarán antes de poder comprar más. En diciembre de 2020, las cifras casi se duplicaron, ya que 1 de cada 6 hogares y 1 de cada 5 hogares con niños en toda la Commonwealth, tenían inseguridad alimentaria, impactando desproporcionadamente a los hogares de comunidades de color y latinos, quienes estaban luchando para comer”, puntualizó López-Ospina, al comentar que Project Bread, se encuentra incrementando su trabajo y quiere acabar con las estadísticas que informan que en octubre de 2021, casi 1 de cada 7 hogares y 1 de cada 6 hogares con niños en Massachusetts, tienen actualmente inseguridad alimentaria.
“Catalina siempre ha sido una fuerza para el bien en nuestra comunidad. Su dedicación para acabar con el hambre, escuchando y aprendiendo de aquellos directamente afectados, nos ha inspirado durante mucho tiempo. Ella construye relaciones auténticas con las personas en la comunidad, algo que Project Bread tuvo la oportunidad de experimentar de primera mano cuando dirigía la Oficina de Acceso a Alimentos. Estamos muy emocionados de que se haya unido a Project Bread para formalizar y expandir nuestro compromiso con la comunidad, mientras trabajamos para garantizar que todos en todo el Commonwealth tengan acceso confiable a alimentos saludables”, afirmó Erin McAleer, directora ejecutiva de Project Bread.