Tres meses de robo de su salario. Haybi García, es guatemalteca, llegó a Estados Unidos en el 2018, con la ilusión de mejores días para su familia. Su esposo y sus 3 hijos huyeron de Guatemala para escapar de un policía corrupto y de una pandilla que amenazaba a su hija mayor, ahora de 15 años. Él llegó a finales de 2017, ella lo siguió en el 2018, luego los 3 niños llegaron en julio del 2020. “Nunca imaginé que estaría en esa situación, pero no nos quedó otra opción que huir de Guatemala”. Haybi fue a la universidad y se graduó de enfermera, con especialidad en Hemodiálisis, profesión que ejerció por 15 años. Su esposo fue agente de la Policía de Guatemala durante 8 años.
Ya en Boston, consiguió trabajo como cocinera en McDonald’s, allí aprendió rápido y en poco tiempo, sin hablar inglés, dominaba el trabajo del autoservicio y el de la caja. Pero, fue una compañera latina quien le cortó las alas, la discriminó, la acosó y la trataba muy mal. De un full time de 40 horas semanales, pasó a solo trabajar un día. “En lo personal ella me hizo mucho daño emocional”, expresó Haybi con un semblante perplejo que busca encontrar la respuesta a “tanta maldad y a tanto veneno por parte de esa enemiga acérrima que fue su compañera de trabajo”. Pero, este tipo de discriminación no la amedrentó, al contrario, siguió firme cumpliendo el horario que la supervisora le ponía semana a semana.
Haybi, laboró por año y medio en un local de McDonald’s que está ubicado en Lexington, le pagaban 14 dólares la hora, fue feliz a su manera, se sentía útil porque, a más de ser el sustento económico de su familia, sabía que se estaba superando. Pero, llegó la pandemia y en abril del 2020 se contagió de COVID-19. Fueron 3 meses sin trabajar, 3 meses sin ganar un solo dólar. “A pesar de que yo les iba informando como estaba mi estado de salud, no quisieron pagarme”, sostuvo. Es válido indicar que este restaurant de McDonal’s es una franquicia.
Ante tal situación, buscaba justicia y la encontró en Matahari Women Workers’ Center, una organización sin fines de lucro que empodera y lucha por la justicia y los derechos humanos de las mujeres de color, mujeres inmigrantes y las familias, cuyo objetivo es acabar con la explotación y la violencia de género.
“Trabajamos con Matahari y un grupo de abogados.
Nos fuimos a corte y bajo un acuerdo con la franquicia de McDonald’s,
gracias a Dios, ganamos el caso”.
Haybi García
Las trabajadoras inmigrantes que han sido víctimas del robo de salario se están uniendo al Centro de Trabajadoras de Matahari, a la Campaña “Nuestro trabajo, nuestro valor” para recobrar el dinero que se les debe. “Hemos recuperado más de 15 mil dólares en sueldos robados” manifestó Laura González, organizadora comunitaria del Centro de Trabajadoras de Matahari. Y es justamente esta campaña, junto a un grupo de expertos abogados, que respaldó a Haybi durante su proceso legal.
“Cuando abrimos el caso los abogados enviaron una carta solicitando el pago, después de varias reuniones, McDonald’s me mandó un acuerdo en el que querían callar mi voz, que no dijera nada, yo no lo permití, les dije a los abogados que no estaba de acuerdo, decidimos esperar, enviar otra carta, McDonald’s accedió, nos fuimos a corte y bajo un acuerdo con McDonald’s, gracias a dios ganamos el caso”, aseveró Haybi, quien se niega a decir cuánto dinero recibió por ganar la demanda. “Esa es una limitante que quedó dentro del acuerdo”.
Para conocer la versión de McDonald’s, desde noviembre de 2021, el periódico El Planeta ha intentado comunicarse con los dueños de la franquicia a través de sus abogados, pero no han respondido a los correos electrónicos, razón por la cual este reporte no tiene la versión de Richard V. Hogan, Karen McEachern y Richard T. Hogan, propietarios; o su abogada Kiley M. Belliveau.
Quien sí respondió fue la abogada Reena Parikh, directora de la Clínica de Derechos Civiles del Laboratorio de Servicios Legales del Boston College y profesora de la facultad de Derecho, quien estuvo a cargo de la defensa legal de Haybi García aproximadamente durante 5 meses. “El proceso incluyó el envío de una carta de demanda al empleador, la negociación con el empleador y la ejecución de un acuerdo de conciliación; no presentamos una queja ante el tribunal”.
Es válido indicar que la Ley de Licencia por Enfermedad Pagada de Emergencia, EPLSA, por sus siglas en inglés, establece que todos los empleados de restaurantes tienen derecho hasta 80 horas de licencia pagada por enfermedad a su sueldo regular de pago, cuando no pueden trabajar debido a circunstancias calificativas relacionadas con el COVID-19 y cuando un proveedor de atención médica le aconseje que se ponga en cuarentena.
“Estamos orgullosos de habernos asociado con Habyi y Matahari en esta importante defensa. Creo que el caso de Haybi y su valentía, inspirarán a otros trabajadores a defender sus derechos y responsabilizar a sus empleadores”, manifestó la abogada y profesora del Boston College.
¿Haybi, se siente una triunfadora al haberle ganado la demanda a una franquicia de McDonald’s?
Gané, pero no es solo lo económico, sino fue el alzar mi voz para que el mundo se de cuenta que si se puede, no debemos permitir que nuestros derechos sean aplastados. No debemos permitir que callen nuestra voz, debemos seguir adelante.
García dijo estar finalmente agradecida con Matahari porque fueron su fuente de inspiración. “Me han permitido conocer mis derechos, seguir adelante y poder ayudar a más personas”.
Haybi tiene 39 años, tiene muchas ganas de superarse, quiere aprender inglés, revalidar su título de enfermera, darles un futuro prometedor a sus tres hijos y quiere sobretodo, vivir en paz.