Por The Boston Globe

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A simple vista, una conferencia de invierno en el centro de Boston y una serie de fiestas de verano en Cape Cod, no parecieran tener nada en común.

Sin embargo, en ambos contextos se desarrollaron brotes de COVID-19, con casi un año y medio de diferencia, los resultados en los dos casos demuestran la importancia de la protección que generan las vacunas, incluso frente a una variante más contagiosa del virus. La conferencia de Boston Biogen de febrero de 2020 desató una ola global de infecciones por COVID, mientras que el brote en las fiestas de Provincetown simplemente pareció desvanecerse y solo un puñado de personas llegó a estar lo suficiente grave como para ser hospitalizado.

¿Cuál fue la gran diferencia? la vacuna. La mayoría de los que estaban disfrutando en Provincetown habían sido vacunados.

Si no fuera por todas las vacunas, advirtió el Dr. Ashish Jha, decano de la Escuela de Salud Pública de Brown University, «eso habría sido un desastre».

La conferencia Biogen de 175 ejecutivos de todo el mundo tienen varios aspectos en común con las celebraciones recientes del 4 de julio en Provincetown, que atrajeron a visitantes de todo el país. Las personas en ambos lugares eran relativamente jóvenes, activos y vulnerables.

Durante la conferencia, en los primeros días del COVID-19, los científicos aún no se habían dado cuenta de que las mascarillas y el distanciamiento social podrían frenar la propagación del virus. En Provincetown, muchos también se reunieron sin tomar medidas de seguridad porque estaban vacunados y seguían la guía de los CDC en ese momento, donde se sugería que tales precauciones no eran necesarias.

La conferencia de Biogen surgió como uno de los principales motores de la pandemia de COVID-19, con la que se vinculan hasta 300.000 casos de COVID en todo el mundo, ya que los ejecutivos que estuvieron expuestos a la enfermedad en Boston regresaron después a sus hogares.

Pero parece que Provincetown no se ha convertido en un Biogen 2.0, al menos por lo que ahora se conoce, a pesar de que tenía todos lo necesario para convertirse un evento de superpropagación aún más grande, uno que involucraba a miles de personas que llenaban fiestas y clubes durante las festividades de una semana.

A fines de julio, aproximadamente 1,000 infecciones por COVID-19 estaban relacionadas con los eventos en Provincetown. Estaban vacunados tres cuartas partes de los pacientes analizados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. En total, ocho personas fueron hospitalizadas, pero nadie murió.

Los expertos en enfermedades resaltan a Provincetown como prueba de un esfuerzo notable, y dicen que las altas tasas de vacunación en la ciudad y el condado de Barnstable redujeron sustancialmente la que podría haber sido una situación mucho peor.

Letreros sobre uso de mascarillas y distancia en espacios cerrados en Provincetown, MA, el 6 de agosto de 2021. (Craig F. Walker/ Globe Staff)

Jha estableció una estimación aproximada en la que, sin ninguna vacuna, el número de casos inicial habría sido al menos cinco veces mayor. Jha basó su cálculo en la estimación de los CDC en la cual se indica que las vacunas de Pfizer y Moderna previenen alrededor del 80 por ciento de las infecciones sintomáticas de la variante Delta. Entonces, en lugar de un 20 por ciento de personas con síntomas, incluso vacunadas, habría sido cinco veces peor sin vacunas. Eso habría significado unas 5,000 infecciones iniciales, en lugar de las aproximadamente 1,000.

“El fin de semana del 4 de julio en Provincetown, si esa población no hubiera estado vacunada, la situación habría generado con el paso del tiempo muchas decenas de miles de infecciones», dijo Jha.

“Habría sido el nuevo Biogen”, comentó.

Jacob Lemieux, médico especialista en enfermedades infecciosas del Massachusetts General Hospital e investigador principal del estudio Biogen, se ha unido ahora a colegas del Broad Institute del MIT y Harvard, y de los CDC para secuenciar las infecciones del brote de Provincetown y, una vez más, seguir la camino de transmisión del virus.

Lemieux dijo que los científicos todavía están tratando de comprender el impacto de la cepa Delta, que es al menos dos veces más contagiosa que el COVID-19 original. El brote de Provincetown demostró que, si bien es poco probable que las personas vacunadas se enfermen gravemente a causa de la cepa Delta, pueden portar le virus, lo que podría amenazar a otros que son más vulnerables.

«Provincetown es un llamado de atención», dijo.

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