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Especial | ¿Trump 2024?: Un asunto republicano por resolver

Sus diferencias con el partido crecieron tras el asalto al Capitolio

DESGASTE. El expresidente ha arremetido contra figuras del partido/EFE

El 6 de enero no debía ser una fecha cualquiera en Estados Unidos. Ese miércoles se celebraría el último paso para consagrar al demócrata Joe Biden como vencedor de las elecciones presidenciales del 20 de noviembre de 2020; sin embargo, la violencia fue la protagonista.

Un grupo de simpatizantes de Donald Trump se acercó a las inmediaciones del Capitolio. La tensión era innegable. Decenas de personas que se concentraron en Washington DC para defenderlo y asegurar – respaldados por la posición del exmandatario –, que los comicios habían sido manipulados, decidieron hacer justicia por sus propias manos y asaltaron el edificio gubernamental.

El hecho quedó marcado con tinta indeleble en la historia de la nación. La situación trascendió y llevó a Trump a ser apuntado por demócratas y algunos republicanos como el responsable intelectual del foco violento.

La Cámara Baja acusó al entonces jefe de Estado de incitar a la insurrección y sometió a voto el inicio del segundo juicio político en su contra, del cual salió absuelto en el Senado. No obstante, la división republicana no había sido tan evidente en los últimos años hasta el momento de este impeachment, que batió récord en cuanto a votación bipartidista a favor de una condena. Así pues, las dudas sobre cómo superar este obstáculo para apuntar a las presidenciales de 2024 crecen a diario.

A pesar de que la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, aprobó el segundo impeachment contra Trump, el proceso murió en el Senado luego de que la votación finalizara 57 a 43 a favor de condenarlo, mucho menos de las 67 papeletas necesarias.

Pero aunque todo terminara ahí, las cicatrices seguían frescas y la molestia dentro de las filas del Partido Republicano se hicieron notar.

La figura del expresidente jamás pasa desapercibida y sus palabras tampoco. Previo al asalto al Capitolio, Trump aseguró que el exvicepresidente Mike Pence «no tuvo el coraje de hacer lo que debería para proteger a nuestro país», en relación a su deseo de que el funcionario pusiera freno a la certificación de la victoria de Biden, un acto que en cualquier otra jornada electoral, constituía tan solo un procedimiento previo a la juramentación..

Esa bola de nieve tomó tamaño y velocidad conforme congresistas republicanos declararon sobre la invasión al edificio gubernamental. Los reclamos prometían acciones y eso se vio reflejado en ambas instancias.

De los 232 votos en la Cámara Baja, 10 llegaron de parte de representantes republicanos:  Adam Kinzinger (Illinois), Liz Cheney (Wyoming), John Katko (Nueva York), Fred Upton (Michigan), Jaime Herrera Beutler (Washington), Dan Newhouse (Washington), Peter Meijer (Michigan), Anthony González (Ohio), Tom Rice (Carolina del Sur) y David Valadao (California).

Mientras, en el Senado fueron siete los encargados de mostrarse a favor de condenarlo: Lisa Murkowski (Alaska), Richard Burr (Carolina del Norte), Bill Cassidy (Luisiana), Susan Collins (Maine), Mitt Romney (Utah), Ben Sasse (Nebraska) y Patrick Toomey (Pensilvania).

Grietas

Pese a que la votación desnudó la desconfianza de algunos funcionarios republicanos contra Trump, para el analista político Juan Peña Neder esto no es suficiente para contrarrestar la fuerza en la que se convirtió el expresidente.

En entrevista exclusiva para El Tiempo Latino, el especialista señaló que «las bases de Trump siguen firmes» dentro del partido. A su juicio, «un partido político tiene dos naturalezas. La primera es una naturaleza burocrática, donde hay un establishment de clase política que juega a los intereses del mismo. En el caso del Partido Republicano o de los grupos polarizados del Partido Demócrata, responden a una tendencia en la que se han confrontado visiones distintas de Estados Unidos y están manifestando su aprobación a determinadas líneas de política».

No obstante, Peña Neder aclaró que «para demostrar la fractura tendría que hacerse (el análisis) solo en el entorno de la clase política, porque el voto que acompañó a Trump hoy en día está todavía más radicalizado a su favor porque los primeros días de la presidencia de (Joe) Biden no han traído consigo la pacificación que correspondería a una elección tan polarizada».

Pero el conflicto entre Trump y funcionarios de pesos pesados del Partido Republicano fue imposible de esconder. El martes 16 de febrero, el expresidente arremetió contra el líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, a quien calificó como «un mercenario político severo y obstinado, y si los senadores republicanos van a seguir con él, no volverán a ganar», señaló en un comunicado luego de que se conociera que fue absuelto de su segundo juicio político.

La distancia entre uno y otro aumentó cuando McConnell reconoció la victoria de Biden en las elecciones presidenciales, problema que se alimentó el sábado 13 de febrero, cuando dijo que Trump era «práctica y moralmente responsable» del asalto al Capitolio.

CONFLICTO. La relación con el senador Mitch McConnell se vino a menos después del 6 de enero/EFE

Fuerza política

A pesar de las posiciones encontradas, la incidencia de Trump en la arena política sigue siendo importante. Una de las preguntas que ronda al expresidente tiene que ver con su posible candidatura para las elecciones de 2024, sobre todo luego de los hechos del 6 de enero.

Al respecto, el senador por Carolina del Sur, Lindsay Graham, criticó la irrupción en la sede del Congreso al expresar que “nunca se había sentido tan humillado y avergonzado por el país”.

Pero su visión dio un giro inesperado. The Washington Post reportó el domingo 21 de enero que la postura de Graham ya no es la misma: «Debido a que tuvo éxito con el conservadurismo y la gente aprecia su espíritu de lucha, dominará el partido en los próximos años. Desde mi punto de vista, no hay forma de que podamos lograr nuestros objetivos sin Trump”, dijo..

Son este tipo de acciones las que alimentan sus posibilidades de presentarse como candidato, un hecho más que lógico a juicio de Peña Neder.

«Creo que una muy buena parte de las nuevas bases del Partido Republicano, que no son sus bases tradicionales, son mucho más ‘trumpistas’ que republicanas. De eso se ha dado cuenta el partido y después del desastre del Proyecto Lincoln, es muy claro que la fuerza predominante la encabeza Donald Trump», dijo el experto.

ORGULLO. El exmandatario fue absuelto de dos procesos de impeachment/EFE

¿Adiós a la tercera vía?

De acuerdo con The Wall Street Journal, el exmandatario pensó en dar marcha a un tercer partido político y correr por un camino diferente al de los republicanos en el futuro.

La opción parecía lo suficientemente interesante para una gran parte de quienes lo siguieron alguna vez. Una encuesta presentada el jueves 4 de febrero por el portal The Hill reveló que el 64% de los votantes republicanos daría el salto hacia el grupo que desea fundar Trump.

No obstante, el principal asesor del exmandatario, Jason Miller, desmintió que Trump buscara crear un nuevo partido: «El presidente ha dejado claro que su objetivo es recuperar la Cámara y el Senado para los republicanos en 2022. No hay nada que se esté planificando activamente con respecto a un esfuerzo fuera de eso», dijo al Post.

Peña Neder consideró que esto seguirá siendo así y que el expresidente continuará luchando por volver a la Casa Blanca de la mano del partido que lo llevó a estar al frente del país entre 2016 y 2020.

«Estoy seguro de que será un candidato republicano, porque hemos visto cómo algunos senadores que en el impeachment votaron contra Trump perdieron márgenes y prestigio en sus entidades. Así, para los republicanos en general es muy riesgoso volverse a dividir o no apoyar a Trump porque el costo lo van a pagar directamente ellos», comentó. «Trump podría presentarse por una fuerza independiente, lo cual le costaría mucho tiempo y dinero, por lo que tampoco le conviene».

RECHAZO. El senador Mitt Romney fue uno de los siete republicanos en votar a favor de su condena/EFE

Competencia interna

Otro de los debates que despertó la molestia entre el exmandatario y el partido giró en torno a un posible sucesor. En caso de que Trump desista de regresar al mundo político, ¿quién asumirá las riendas republicanas de cara 2024?

Nombres como los del senador Marco Rubio o el exvicepresidente Pence se han barajado, pero el respaldo hacia Trump sigue siendo firme y con ella la última palabra está del lado del empresario.

Peña Neder explicó que, «si no se presenta Donald Trump, alguien de su entorno familiar probablemente tenga la aspiración para hacerlo y seguramente podrá trasladar buena parte de su capital político. Pero me parece temprano y arriesgado buscar ahora una figura, pues su liderazgo es muy sólido».

Próxima aparición

Aunque Trump ha estado fuera del radar, se espera que regrese a la palestra el domingo 28 de febrero para pronunciar un discurso en la conferencia anual de la Campaña de Acción Política Conservadora, evento que se celebrará en Orlando, Florida.

Pese a que este podría traducirse en su primer paso rumbo a su retorno a la política con el año 2024 como su norte, aún hay figuras de peso dentro del partido que aseguran que nada bueno sucederá si se le sigue dando espacio.

Uno de ellos fue Will Hurd, exrepresentante republicano por Texas, quien dijo a Meet the Press (NBC) que el papel del exmandatario en las filas del partido debería ser «poco, si no nada en absoluto”.

“Este es un presidente que perdió la Cámara, el Senado y la Casa Blanca en cuatro años. Creo que la última persona en hacerlo fue Herbert Hoover, y eso fue durante la Gran Depresión”, expresó Hurd.

Ese mismo día, el gobernador de Arkansas, Asa Hutchinson, dijo a CNN que Trump «definirá nuestro partido si dejamos que él defina nuestro partido».

El funcionario decidió argumentar que el futuro de los republicanos pasa por brindarle mayor atención a otras voces, pues, de lo contrario, alteraría el nuevo orden de la estructura del partido: «No podemos dejar que nos defina para el futuro porque eso dividiría aún más a nuestro país y dañaría a nuestro Partido Republicano».

Preguntado sobre si estaría de su lado en una eventual candidatura, Hutchinson manifestó que Trump «tiene una buena familia. Trabajé con Ivanka y otros y ellos aman a Estados Unidos. Pero no lo apoyaría para la reelección en 2024».

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