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Hace casi dos años, les dije a los jefes del departamento que estaba comprometido a permanecer en el Post hasta las elecciones presidenciales. Dejé abierto lo que podría pasar más allá de eso. Hoy les informo que me voy a retirar el 28 de febrero.
He trabajado en periodismo prácticamente sin descanso por casi 45 años, liderando magníficos equipos de noticias durante 21 años, en Miami, luego en Boston y ahora en Washington, D.C. Las historias a lo largo de esos años fueron épicas: la contienda electoral Bush-Gore en el año 2000 y el fallo de la Corte Suprema que bloqueó el recuento de votos en Florida; la elección del primer presidente afroamericano del país; las tensas elecciones presidenciales que rompieron barreras el año pasado, seguidas de un ataque espantoso contra el Capitolio y contra la democracia estadounidense; el enjuiciamiento político en dos ocasiones de un presidente, con un juicio político hasta ahora; la saga de Elián González en Miami; el terrorismo letal del 11 de septiembre; casi dos décadas de guerra en Afganistán e Irak; el encubrimiento de los abusos sexuales por parte del clero de la Iglesia Católica; las fugas de información de Snowden y el programa de vigilancia masiva perpetrado por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés); una pandemia mundial; la Gran Recesión y el colapso económico del año pasado; las mayores protestas en demanda de justicia social desde el movimiento de los derechos civiles; devastadores desastres naturales; horribles tiroteos masivos, uno tras otro; la creciente amenaza del cambio climático; y, en el lado positivo, la primeria victoria en 86 años en una Serie Mundial de los Medias Rojas de Boston. Esa es la lista corta.
La experiencia ha sido profundamente significativa, enriquecida por colegas que han hecho de mí un mejor profesional y una mejor persona. A los 66 años, me siento listo para seguir mi camino.
Trabajar en el Washington Post nos ha permitido a cada uno de nosotros servir con un propósito más grande que nosotros mismos. Ese es el honor de ser periodista y quizás en ningún lugar esto sea más cierto que en una redacción como la nuestra. Hace ocho años llegué aquí con respeto por la herencia de valentía e independencia del Post, y sintiendo el compromiso inviolable de defender sus valores. Con toda la energía que poseo, he tratado de asegurar que permanezcamos fieles a todo lo que esta institución ha defendido durante mucho tiempo, con énfasis en nuestro deber de buscar y decir la verdad.
Este equipo de noticias ofrece el mejor periodismo, aporta claridad donde más se necesita y hace que los poderosos rindan cuentas, especialmente aquellos encargados de gobernar a este país. Me enorgullece haberme unido a ustedes en un trabajo ambicioso y de gran repercusión, que es esencial para una democracia. Repetidamente se mantuvieron en pie ante la difamación y amenazas despreciables. Permanecieron firmes frente a los cínicos e interminables ataques contra la imparcialidad de la información.
En los últimos 12 meses ha destacado el profundo compromiso con nuestros lectores. Las cargas profesionales y personales se sumaron a la presión de la pandemia, a la crisis económica, a la injusticia racial, a la tensa elección presidencial y a la violenta insurrección de una turba sin ley el 6 de enero de este año. Sin embargo, la determinación de ustedes de cumplir con nuestras responsabilidades solo se fortaleció. Este año tan difícil también fue el más inspirador.
Estoy agradecido por tantas cosas: amistades valiosas, el talento y compromiso, el buen humor e ingenio mordaz incluso en momentos de máximo estrés, el consejo de altos líderes de noticias y muchos otros, la ayuda constante y la paciencia de una asistente ejecutiva maravillosa, la valiosa colaboración con nuestros colegas de negocios e ingeniería, los millones de sagaces lectores que nos exigen el compromiso a mantener los estándares más elevados, aquéllos en el público que nos permiten contar sus historias, mi selección para este puesto por parte de los miembros de la familia que construyó el Washington Post y su apoyo continuo, y el respaldo constante del editor y propietario actual a la misión de esta sala de redacción y a su gente mientras llevaban al Post hacia un cambio de rumbo maravilloso. De nuevo, esa es la lista corta.
El Post está bien posicionado para el futuro. Ahora hemos creado una organización de noticias verdaderamente nacional e internacional. Lideramos en la cobertura de política y en políticas nacionales. Tenemos un equipo de política más amplio, más periodistas de investigación y más corresponsales extranjeros que nunca. Hemos aumentado significativamente nuestra presencia para reportar a lo largo y ancho del país. Hemos ampliado nuestra cobertura en áreas tales como tecnología, política económica, cambio climático, género y raza, arte, viajes, medios de comunicación, alimentación e incluso juegos de video. Hemos sido pioneros en técnicas de narración de historias, aprovechando nuestras impresionantes habilidades en análisis de datos, audio, video, gráficos, diseño, fotografía y participación directa del público. Estamos a punto de convertirnos en una empresa que opera las 24 horas del día, con periodistas siempre de turno para entregar historias de manera rápida e inteligente. Se ha arraigado una cultura de innovación perpetua, en sintonía con la manera en que las personas reciben la información y utilizando tecnología para brindarles lo mejor. Ustedes ganaron 10 premios Pulitzers en estos ocho años, además de muchos otros altos honores.
El número de lectores del Post es muchísimo mayor que cuando comencé, con un alcance digital que nos coloca en el nivel superior de las organizaciones de noticias estadounidenses. Actualmente el número de suscriptores digitales es de aproximadamente 3 millones, y aumentó en casi un millón sólo el año pasado. Nuestro personal, que una vez soportó atroces recortes anuales, se ha catapultado de 580 periodistas a 1010 presupuestados este año, brindando oportunidades profesionales que cada vez se han hecho más escasas en otros lugares. La sala de redacción del 2021 será la más grande en la historia de este periódico, una inversión que indica la inmensa confianza en nuestras posibilidades. En resumen, el Post ha avanzado muchísimo y en poco tiempo.
Proporcionar al público el mejor periodismo es el resultado de un trabajo en conjunto. Ese espíritu de colaboración y buena voluntad es necesario para el éxito. Así es la ética compartida: comenzamos con más preguntas que respuestas, inclinados más por la curiosidad y por la búsqueda de información que la certeza. Siempre tenemos más que aprender. Hay que escuchar a todos generosamente. Le debemos al público una información rigurosa, exhaustiva y justa, y luego un relato honesto e inquebrantable de lo que descubrimos.
No pierdan de vista lo difícil que fue alcanzar las ganancias como empresa comercial. Serían fáciles de perder. En el año 2013, cuando nuestras perspectivas eran nefastas, se nos dio una segunda oportunidad. La tomamos, diseñando un cambio radical con enfoque y creatividad. Manténganla. Las terceras oportunidades son raras, particularmente en un campo que castiga salvajemente la autocomplacencia y el orgullo desmedido. La práctica del periodismo de calidad requiere un negocio sustentable. Y lo contrario es igualmente cierto: no pueden haber negocios sin un periodismo del más alto calibre, que el público valore y apoye.
Ustedes frecuentemente me recuerdan que queda mucho por hacer. Y tienen razón. Aspiramos a una mayor amplitud, profundidad y distinción en nuestro trabajo. Podemos mejorar la forma en la que desempeñamos nuestro oficio. Podemos hacer más para alcanzar nuestro destino digital. Debemos cubrir todas las comunidades con una comprensión más profunda. Necesitamos que una mayor diversidad de experiencias de vida y de antecedentes estén representados en nuestra sala de redacción y que se reflejen a su vez en nuestra cobertura. En todos estos frentes hemos avanzado, pero se necesita hacer más.
Desde el momento en que llegué al Post he buscado hacer una contribución perdurable, retribuir a una profesión que ha significado tanto para mí y que sirve para salvaguardar la democracia. Ha sido un honor para mí trabajar junto a cientos de periodistas que hacen del Post una institución esencial.
Espero con ansias el excelente periodismo que brindará el Post en el futuro y también mantenerme en contacto con todos ustedes.
Marty
Traducción al español realizada por Jeanne Liendo y Carolina Olavarría autorizada por el autor. El Planeta Media