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México no entregará a Bolivia asilados en su embajada en La Paz

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, afirmó que proteger a los asilados en la embajada en Bolivia, para él, es una cuestión de principios por lo que su gobierno mantendrá la decisión de otorgar asilo a varias personas en su embajada en Bolivia.

Los roces diplomáticos entre el gobierno mexicano y el gobierno interino de Bolivia, encabezado por la presidenta interina Jeanine Áñez, han sido provocados, principalmente por la permanencia de estas personas afines al ex presidente boliviano Evo Morales.

En la primera conferencia de prensa de 2020 de López Obrador, el presidente mexicano declaró que si entregaban a quienes han otorgado refugio en su embajada en Bolivia, estarían abandonando y atentando su compromiso con el derecho de asilo.

La disputa diplomática entre ambas naciones inició cuando México permitió que el ex presidente boliviano, Evo Morales, permaneciera en la nación azteca como exiliado luego de que éste renunciara por denuncias de fraude en las elecciones presidenciales celebradas en Bolivia el 20 de octubre del 2019.

Morales, actualmente se encuentra en Argentina, sin embargo, la embajada de México en Bolivia dio refugio a nueve personas aliadas de Morales que el gobierno interino de Jeanine Añez culpa de estremecer las violentas protestas que estallaron en el país tras la renuncia de Evo.

Entre los que allí se encuentran, está la mano derecha de Morales, el ex titular de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, a quien el gobierno de Áñez acusa de ser el organizador y finanza de los grupos de choque de las protestas ejecutadas hace pocos meses en la nación andina.

Por otra parte, la administración de Áñez ha solicitado a México que entregue a los sospechosos; denunció que esa mañana varios enmascarados presuntamente armados, conducían vehículos diplomáticos de España y trataron de entrar a la fuerza a la sede diplomática mexicana ubicada en La Paz.

México manifestó que los diplomáticos españoles, encabezados por la encargada de negocios de España, Cristina Borreguero y el cónsul de España en Bolivia, Álvaro Fernández, habían realizado una visita a la embajadora mexicana, María Teresa Mercado.

Mientras esperaban su transporte para partir, escucharon gritos y fueron informados de que sus autos se encontraban detenidos hacia la residencia de México y no les era permitido el acceso.

Este incidente tuvo muchas interpretaciones,  el gobierno de Áñez lo tomó como un intento para sacar de la embajada a los colaboradores de Morales y permitirles obtener algún tipo de salida del país por medios diplomáticos.

Consecutivamente, el gobierno de Bolivia informó que desea superar la disputa creada con España y la Unión Europea, Áñez no se arrepiente de su decisión pero acreditará a un alto representante de la cancillería de su embajada en Madrid para mediar y mantener las relaciones diplomáticas con  España.

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