Los Medias Rojas bailan un tango en la División Este de la Liga Americana. Por cada paso adelante parecieran dar un paso atrás. Luego de avanzar con dos victorias, retroceden con dos caídas. Y así van, todavía con chance, pero sin poder acercarse de manera decisiva a las posiciones que les permitirían regresar a los playoffs.
Únicamente tres equipos superan a Boston en la carrera por el wild card. No es mucho. El principal problema está en que la diferencia de seis juegos respecto a los Atléticos y los Rays requiere dos cosas: urge una buena racha de los patirrojos, desde ahora y hasta el final de septiembre, pero también un patinazo drástico de alguno de los tres de arriba, sea Oakland, Tampa Bay o Cleveland, que lidera, este último, la pelea por los dos puestos del comodín.
Hace un mes eso parecía posible. La tropa de Alex Cora vivió una semana estupenda ante los Yanquis y los Rays, con cinco triunfos en siete choques. Todo cambió al lunes siguiente, en los choques anteriores y posteriores al 31 de julio, fecha tope para realizar cambios esta temporada. Fue el peor momento de la novena, con ocho caídas al hilo, precisamente ante esos dos clubes.
Para aquel 4 de agosto, al terminar la pesadilla, los de Cora tenían marca de 59-55. En contraste, amanecieron este martes con 70 y 62. El avance real en casi un mes, con un calendario favorable, ha sido de apenas cuatro juegos. Eran cuatro sobre .500 entonces y ahora son ocho. Hace falta más.
El cronograma todavía es benévolo. Vienen cinco duelos contra los Rockies y los Ángeles. Después de visitar a los Mellizos y los Yanquis, vendrán otros ocho ante los Azulejos, los Filis y los Gigantes. Y luego de ir a la Bahía de Tampa, el cierre de la zafra será con seis cotejos frente a los Orioles y los Rangers.
Octubre no es imposible. Pero es necesario encender los motores y no apagarlos ya más. Los Medias Rojas quedarán fuera, irremediablemente, si continúan bailando con un pasito hacia adelante y otro pasito hacia atrás.