Mientras el Gobierno colombiano se alista para pedir formalmente la extradición de los miembros del ELN a Cuba, aumentan las acciones armadas del grupo guerrillero en los territorios. Este jueves, al tiempo que el alto comisionado de paz Miguel Ceballos confirmaba la noticia, en Samaniego (Nariño) un soldado resultaba herido tras un hostigamiento que perpetraron miembros del Frente Comuneros del Sur.

a lista de acciones cometidas en las últimas semanas es larga: activaron un artefacto explosivo en el puente Vieja Guala en la vía Cúcuta a Ocaña en Norte de Santander. Dinamitaron un tramo del tramo del Oleoducto Trasandino en Guachucal, Nariño. Atacaron una patrulla de la Policía, realizaron un retén ilegal en la vía Campamento-Anorí en Antioquia y se enfrentaron con el Ejército en Nóvita (Chocó) y Morales (Bolívar).

Con esta cascada de acciones y, el atentado terrorista que perpetró esa guerrilla en la Escuela General Santander, muchos empezaron a creer que tenía sentido la advertencia que hicieron amplios sectores cuando se supo que la mesa de diálogo en La Habana se iba a levantar. Pero, ¿se intensificó la violencia del ELN tras la decisión del presidente Iván Duque de suspender los encuentros hasta que el ELN “abandone la delincuencia”?.

A pesar que en el 2019 se rompió la tendencia de reducción de las acciones armadas del ELN, que cayeron en el segundo semestre del año pasado, no ha habido un repunte desproporcional. «Este aumento es, sin embargo, moderado, pues no llega a los niveles observados en el primer semestre de 2018», explica el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC) en su informe.

En parte la reducción que hubo fue consecuencia del cese el fuego bilateral acordado entre el Gobierno y esa guerrilla entre el primero de octubre de 2017 y el 9 de enero de 2018 cuando la actividad delictiva bajó a niveles prácticamente nula. Ahora, sin embargo, aumentó su actividad violenta en 34 por ciento si se compara con los niveles registrados durante el segundo semestre de 2018, (45 acciones ofensivas frente a 60).

Aun así, los niveles de acciones violentas registrados entre enero y junio de este año, no alcanzan los registrados durante el mismo periodo de 2018 (93 acciones). Hubo una reducción del 35 por ciento. Dos cosas se pueden concluir de la primera parte del informe: primero no se activó una ola violenta tras el rompimiento de la mesa de diálogo y la reducción que aparentemente se ve resulta al comparar con un periodo de tiempo en el que precisamente hubo un paro armado.

La participación del ELN en combates durante el primer semestre de 2019 (27 combates) es 18 por ciento menor, frente al mismo periodo de 2018 (33 combates). El promedio mensual de combates con participación del ELN en 2019 (3 combates) representa una reducción del 25 por ciento, si se compara con el promedio mensual en los que participaron durante los últimos 18 meses posteriores a la finalización del cese bilateral (4 combates).

Ahora bien, los combates sólo equivale al 21 por ciento del total de las acciones en las que ha participado esa guerrilla porque el ELN no se caracteriza por confrontaciones abiertas ni directas contra la fuerza pública. Otro detalle interesante del informe es que su presencia se sigue concentrando en las regiones del Catatumbo, Bajo Cauca antioqueño y en los departamentos de Arauca, Chocó, Cauca y Nariño sin que haya logrado expandirse de manera sostenida a otros territorios.

Así las cosas, tras la dejación de armas de las Farc no se presentó una expansión significativa o notoria del ELN a otras regiones. Para el CERAC los riesgos para las comunidades son más evidente cuando hay presencia simultánea con otros grupos armados organizados como el Clan del Golfo, los Pelusos o disidencias. Por otro lado, el riesgo para la producción petrolera sigue focalizado en Nariño y Arauca.

Para Lina Asprilla, David Fernando Correal y Jorge Restrepo investigadores del CERAC, a pesar que, «se esperaba una escalada mayor, es probable que el ELN mantenga por lo menos el nivel de violencia mostrado durante el primer semestre de este año. Es menos probable que aumente la intensidad sustancialmente, de forma que alcance los altos niveles históricos».

Esto se debe especialmente a que en la mayor parte de las regiones donde esa guerrilla actúa está a dos fuegos. Es decir, de los 72 municipios donde ha hecho presencia en los últimos 18 meses, en un 88 por ciento enfrenta a la fuerza pública (64 municipios) y en el 64 por ciento enfrenta a grupos de crimen organizado (46 municipios).

Frente a la posibilidad de retomar las negociaciones, además del contundente movimiento que viene haciendo el gobierno para conseguir la extradición, precisa el informe que es baja la probabilidad teniendo en cuenta que la renuencia del ELN de abandonar el secuestro y a la exigencia del gobierno de abrir diálogos sin que el ELN “abandone la delincuencia”.

Con información de Semana

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